Segunda Vuelta!!!

El ciclo latinoamericano presenta su segunda vuelta, con cuatro películas más para ponerle calor a estos tiempos fríos. Como sabrán no está Juan José Gorazurreta que por problemas de salud de su padre no nos acompaña desde hace unas funciones ya, pero continuando esta tarea cineclubistica La Quimera continúa y con muchos espectadores! Gracias a tod@s los que hacen de la quimera, gracias a La Luna por brindarnos el espacio y la contención para seguir creando otros mundos todos los jueves.

matias hc

BOLIVIA

DEPENDENCIA SEXUAL

Jueves 5 de Junio, a las 20.30hs:

(Ficción, 110 min, 2003)

Director: Rodrigo Bellot

Una quinceañera de escasos recursos en proceso de convertirse en mujer, un adolescente colombiano que visita Bolivia y se encuentra con otra realidad, un joven de la alta sociedad cruceña deja su ciudad para estudiar en Nueva York, una joven afro-americana enfrenta el racismo y violencia, y un jugador de fútbol americano y modelo de la misma universidad vive la mentira del hombre perfecto. Aparentemente sin nada en común, estas cinco historias paralelas, unidas a través de una valla publicitaria de ropa interior Americana, se complementan a medida que elípticamente se repiten mientras presencian los conflictos sociales, de identidad, raciales, económicos, sexuales y la violencia que experimentan como víctimas de su propia dependencia sexual.

MADEINUSA

Jueves 12 de Junio, a las 20.30hs:

(Ficción, 100 min, España-Perú , 2005)

Directora: Claudia Llosa

Madeinusa es una niña que vive en un pueblo perdido de la cordillera del Perú, Manayaycuna (pueblo al que no se puede entrar). Este extraño lugar se distingue por un aspecto en su religiosidad; a partir del Viernes Santo, a las tres de la tarde, cuando Cristo muere crucificado, hasta el Domingo de Resurrección, el pueblo entero puede hacer lo que le venga en gana. Durante los dos días santos no existe el pecado: Dios está muerto, no les ve. Todo es aceptado y permitido, sin remordimiento alguno. Madeinusa, su hermana Chale, y su padre, Don Cayo, alcalde y mandamás del pueblo, conservan esta tradición sin cuestionarla, pero todo esto se verá perturbado con la llegada de Salvador, un joven limeño que se ve obligado a permanecer en el pueblo los tres días del “Tiempo Santo”, lapso en que Dios no ve.

EL CIELO DE SUELY

Jueves 26 de Junio, a las 20.30hs:

(Ficción, 90 min , Brasil/Alemania/Portugal/Francia – 2006)

Director: Karim Ainouz

Hermila es una adolescente brasileña que empezó soñando con un futuro de luz y amor para el hijo sin padre del que se ha quedado embarazada. El vientre crece y Hermila va perdiendo la esperanza, no habrá jamás un hombre que los ame, ni llevarán otra vida que no sea de miseria. Al borde de la desesperación recurre a lo único que posee para conseguir dinero y empezar una nueva vida lejos de su pueblo. Recurre a su cuerpo, rifándolo para un ganador que pasará “una noche en el paraíso” con ella.

Segunda Vuelta!!!

CINE, ASPIRINAS Y BUITRES

BRASIL:

29 / 05 20:30 hs

CINE, ASPIRINAS Y BUITRES de Marcelo Gomes

Sinopsis:

1942. En medio del sertón nordestino, dos hombres se encuentran: Johann, un alemán que huyó de la guerra, y Ranulpho, un brasileño que quiere escapar de la sequía que asola a la región. Viajando de poblado en poblado, exhiben filmes a personas que nunca habían visto cine, para vender un remedio milagroso. Mientras cruzan los caminos polvorientos de sertón arcaico, buscan nuevos horizontes en sus vidas.

Entre ‘Cine, aspirinas y buitres’

(http://cine.peru.com/) Agosto 8/2006

Una de las gratas sorpresas del X Festival ElCine de Lima es la cinta brasileña ‘Cine, aspirinas y buitres’. El director de la película, Marcelo Gomes, y uno de sus protagonistas, Joao Miguel, analizaron con nosotros el filme.

Peru.com: Se está haciendo reconocible una tendencia en el cine brasileño de ubicar sus películas en inhóspitas zonas rurales, ¿por qué?
M.G.: Creo que pasa lo mismo que con los americanos con el western. El sertón nordestino ayuda a los brasileños a mirarnos a nosotros mismos, reconocernos y comprender nuestro país.
J.M.: Es una manera de mirar nuestros orígenes pues se trata de un lugar donde la sobrevivencia es precaria.

Peru.com: Y eso es algo que se nota mucho más en el personaje de ‘Ranulfo’ que es egoísta y quiere a toda costa alejarse de la miseria…
J.M.: Sí, pues se trata de una persona que ha vivido aislado y que desea salir del lugar donde vive creció. Es un superviviente, sueña siempre pensando en sí mismo.
M.G.: Me pareció importante la elaboración de un personaje como ‘Ranulfo’ pues en las telenovelas los habitantes del sertón siempre lucen pintorescos y cómicos. Quise cambiar ese estereotipo y hacer algo más creíble.

Peru.com: Uno de los temas de la película es que la guerra está siempre presente y te sigue por muy alejado que estés…
M.G.: Siempre pensé en tres personajes principales: ‘Johan’, ‘Ranulfo’ y la radio, pues este aparato te hace recordar a cada instante que la guerra persiste, por eso decidimos colocarla en la parte de atrás del camión, como una presencia constante. Alguien incluso me comentó que ‘Cine, aspirinas y buitres’ era la mejor película de guerra que había visto y no hay una sola escena de batalla.

Peru.com: Algo que llama la atención es que en cierto momento de la cinta, ésta cambia de protagonista, de ‘Johan’ a ‘Ranulfo’, ¿fue planeado así?
J.M.: Eso se siente sobre todo al final, con la ‘liberación’ de ‘Ranulfo’ que emprende una vida más auspiciosa que ‘Johan’. Fue una cosa maravillosa verlo andar libremente al timón del camión.
M.G.: Cuando escribía el guión, un colega me dijo: “No puedes cambiar de protagonista a mitad de le película, es un grave error”. Y sí pues, es el error que quería cometer y quedé contento por ello. La cinta es un error de principio a fin (risas).

Peru.com: ¿Cómo fue trabajar con el desierto como escenario?
J.M.: Creo que la aridez del sertón fue de mucha ayuda, para los diálogos por ejemplo, pues había una total coherencia entre todos los elementos. En esa tierra desértica existe una suciedad y luz que son reales en la vida. Fue importantísimo para la construcción del personaje.
M.G.: El sertón exige un lenguaje especial, yo quería que cada una de las tomas estuviera contaminada por el desierto y el sol inclemente. Existe un largísimo plano secuencia de una imagen totalmente saturada. Me dijeron que no estaba bien hacer eso, pero ya te dije, ‘Cine, aspirinas y buitres’ es un ‘error’ en su totalidad.


CINE, ASPIRINAS Y BUITRES

HAMACA PARAGUAYA

PARAGUAY:

22 / 05 20:30 hs

HAMACA PARAGUAYA de Paz Encina

SINOPSIS

“Paraguay, 1935. Todavía es otoño y hace calor, el calor nunca desaparece. En un lugar remoto del Paraguay, una pareja de ancianos campesinos, Cándida y Ramón, esperan a su hijo que se fue a la Guerra del Chaco. También esperan a la lluvia, que se anuncia hace tiempo pero no llega; y al viento que tampoco llega; y que el calor amaine pero no lo hace a pesar de la estación. Pero sobre todo esperan a que las cosas mejoren. La pareja encara esta época de espera con diferentes actitudes: Ramón espera con optimismo; Cándida cree que su hijo está muerto, por tanto no tiene sentido continuar esperando. Estos roles se van intercalando mientras la pareja está sentada, mientras espera eternamente a que pase el tiempo en la hamaca paraguaya”

Entrevista a Paz Encina por Eric Courthès

E.C.: Paz, en el making off, declaraste que en el Paraguay « se está viviendo un pasado en presente todo el tiempo », de ahí la elección tuya de disociar imagen y sonido, con voces en off, para reflejar “dos tiempos que se vayan encontrando”. ¿Podrías aclararlo a nivel histórico y técnico, para un espectador que no sepa nada del Paraguay?

P.E.: Básicamente, hasta hoy, Paraguay es un país que al lograr su independencia, tiene como presidente a un dictador: el Dr. Gaspar Rodríguez de Francia. Luego, las cosas parecían andar mejorando con el presidente Carlos Antonio López, pero de manos de su hijo, nos viene la guerra de 1870, contra Brasil, Argentina y Uruguay, un verdadero holocausto para Paraguay; luego, poco después, en 1932, la Guerra del Chaco, donde se sitúa Hamaca Paraguaya, y donde Paraguay gana la guerra, lo que sube mucho la autoestima del ser Paraguayo, pero luego nuevamente 35 años de dictadura con Alfredo Stroessner, también otro holocausto, que vino con un tinte distinto, silente, escondido, velado, pero fue también un holocausto. Siempre pienso, y casi te diría que con mucha certeza, que el ser paraguayo debe ser uno de las más nostálgicos de Latinoamérica. Creo que esto tiene que ver un poco porque a nivel histórico Paraguay no tuvo líneas ascendentes, sobre todo a nivel humano, y entonces, siempre se añora un pasado que pareciera haber sido mejor… En Paraguay, se peleó mucho para que Stroessner saliera, pero hoy por hoy, mucha gente lo añora « porque tenía las heladeras llenas » olvidando con esto, la violación a los Derechos Humanos, la falta de Libertad, el miedo, el espanto, y otras tantas cosas muy características de su gobierno. Tenemos a veces una memoria muy frágil, por ejemplo, en Argentina, se da por hecho que la Época del Proceso fue un espanto, pero aquí los Paraguayos, no reconocemos esos 35 años de dictadura Stronista como lo que fue, y entonces, se vive siempre esperando un tiempo que ya se fue, esperando que vuelva, que se repita, y buscándolo, hasta que se encuentra. Siento a veces que el paraguayo necesita añorar para vivir,

E.C.: También en el making off, Ramón del Río, magistral en su papel de peón de chacra, declara citando a Augusto Roa Bastos que « el infortunio se enamoró del Paraguay ». ¿Cómo reflejaste esa desesperación por un pasado funesto y bélico que subyace en el presente?

P.E. : Creo que algo que tiene la película en sí es una estructura circular… los diálogos lo son, las locaciones lo son… igualmente no sé si es algo que busqué más que algo que me salió porque simplemente ése es mi cotidiano en Paraguay.

E.C. : Centrándose en la muerte de un protagonista ausente, Máximo, el hijo muerto en la Guerra del Chaco, con una madre y un padre en los cuales alternan esperanza y desesperación, tu película es muy roabastiana, o sea muy paraguaya, siendo una prosopopeya, algo muy recurrente en la obra de Roa. ¿En qué influyó este autor en vos?

P.E.: Roa Bastos, es el único autor que nos hacen leer de chicos en los colegios, y entonces creo que eso influye mucho, pero también hubo un autor paraguayo que influyó mucho en mi escritura que es Bareiro Saguier, contemporáneo de Roa y que todavía está. Pero también tengo que confesarte algo, y es que en Rulfo es para mí donde yo veía a Hamaca interminablemente.

E.C : También resulta sumamente paraguayo el aspecto lingüístico, o sea el trabajo tuyo de doble traducción del español estándar al guaraní, para terminar con subtítulos en español paraguayo y voces en guaraní. ¿Qué simboliza para vos esta afirmación de la lengua indígena?

P.E.: Es que el guaraní es para nosotros un cotidiano, yo nunca pensé en reafirmar una lengua ni en salvarla ni en nada de eso. Yo quería que Ramón y Cándida sean dos personas que viven en el fin de Paraguay, lejos, lejos de todos, y esas personas que en Paraguay viven como si estuvieran en el fin del mundo solamente podrían hablar guaraní. Igualmente aquí en Paraguay el 80% de la población habla guaraní, es nuestra lengua oficial, y no nos es extraño para nada.

E.C. : Algo impresionante también, fuera de la duración de los planos y la distancia de los personajes, es que nunca dialogan entre sí, nunca se enfrentan directamente, siempre se los ve de perfil. Por ejemplo cuando Ramón se va a la casa del vecino don Jacinto y le pregunta por la guerra, o cuando llega el emisario anunciando la muerte del hijo. Los únicos que dialogan de verdad son Ramón y Cándida pese a sus pesares y sus peleas diarias. No será pues al final tu película una magistral lección de amor, como lo sugiere la última réplica de Cándida: « Nos tenemos papá, nos tenemos uno al otro.»?

P.E. : Creo que un poco era eso, pero también esos diálogos que ya no hace falta hablarlos porque simplemente ya están instaurados con uno. Basta una simple mirada, un mínimo gesto, una conformación corporal para que ellos salgan por sí solos, y son diálogos que se han dicho tanto, que viven con uno y hablan de uno más que uno mismo.

E.C. : Lo que impacta también en tu film, es la sencillez del escenario vegetal, su aspecto minimalista, la importancia también de lo atmosférico con las transiciones de cielos nubosos con truenos y la lluvia que llega por fin al final. ¿Qué simboliza para vos esta mimetización de los personajes con su entorno y el protagonismo del paisaje y del tiempo?

P.E.: Hay algo muy curioso en Paraguay, y es que cuando se habla del tiempo, se habla del frío o del calor… más del calor en realidad, porque frío tenemos muy poco, y el tiempo es como si nos determinara, uno pregunta « ¿cómo está el tiempo ? y entonces te responden : «nublado, caluroso, etc.» y vivimos de acuerdo a eso, sobre todo en el campo, ellos tienen como parámetro del paso del tiempo la luz y la oscuridad, dependen de la lluvia para sus cosechas, del viento, esperando siempre que venga alguno que sea del sur porque el del norte realmente afecta mucho, y en días de altas temperaturas, que son los más, este viento pone de mal humor, crea dolores de cabeza, baja la presión… En las radios es normal escuchar los reportes del tiempo, incluso hay una anécdota que no sé si es real o no, pero dicen que en épocas de Stroessner, él mandaba reportar temperaturas más bajas de lo real, para que la gente no se sugestione y ande más tranquila.

Igualmente volviendo al escenario de la película, eso es algo que se trabajó mucho y se buscó mucho, las hojas que se ven fueron guardadas y recolectadas en bolsas durante tres meses, queríamos que el árbol donde se cuelga la hamaca, formara con ella un círculo, creo que con el director de arte fue con quien más tiempo trabajé, luego con el director de fotografía se decidieron los tonos, y todo este trabajo que fue completado sobre todo con el sonido, que fue un trabajo bárbaro de búsqueda de pájaros, cigarras, ranas etc.

E.C.: Amén del « paisanaje » como diría Antonio Machado, el trabajo sobre el silencio es también abrumador, todo se dilata, espacio y tiempo ya no tienen los límites habituales, a veces parece una película de Wim Wenders. ¿Cuál es tu concepto del cine?

P.E.:
Ay Eric, yo todavía no tengo claro mi concepto del cine… hay gente que dice “para mí esto es cine o para mí esto no es cine” No sé, me siento todavía como primeriza como para decir esto es o esto no es. Yo en realidad, quiero hacer cine, un buen cine, y todavía estoy dentro de un camino, que supongo y espero se me vuelva más claro en el andar.

E.C.: El espectador inmerso en el tiempo infinito de la espera piensa desde luego en Beckett, al fin y al cabo, tu película con su hermoso y casi único escenario vegetal parece teatro selvático filmado, trabajando con leves retoques la naturaleza. ¿Qué dirías al respecto?

P.E.: A tal pregunta, solamente puedo responder con algo chiquito. Esperando a Godot, es simplemente MAGISTRAL, por lo que creo que de aquí a un tiempo, todas, pero todas las esperas nos llevarán a Beckett.

E.C.: Paradójicamente de lo estático sale una estética de lo profundamente humano, en aquel tiempo estancado de la muerte, las almas de los personajes nos están hablando. Estoy escribiendo una novela al respecto sobre Amado Bonpland, titulada Memorias de un muerto, intuyendo lo mismo que vos, sólo la voz de un muerto o los comentarios que conlleva su muerte, pueden darnos el compás exacto de su vida y de la nuestra desde luego. ¿Qué opinás al respecto?

P.E.: Lo único que puedo decirte de esto, es que no sé porqué, pero nosotros los paraguayos, tenemos como el mal vicio de andar llevando nuestros muertos a cuestas, no nos podemos desprender de ellos, y algunos, los llevan o los lloran como si todavía vivieran. Pienso a veces que los paraguayos todavía no nos volvimos del todo individualistas, y que entonces, el solo pensar en una separación puede llevarnos a la muerte y andar entonces todos, como almas en penas transitando los mismos caminos.

E.C.: ¿Cuáles son tus proyectos? ¿En qué estás trabajando ahora?

P.E.: Quisiera filmar en 2008 un proyecto que, por sus características, quisiera hacerlo en digital y luego pasarlo a 35mm. Trata de dos hermanos, que deben decidir, sienten llegar la muerte y un rato antes de que esto ocurra reconstruyen un poco la figura del padre. Sigo por mi camino de historias familiares, que me encantan y se me vuelven inagotables.

E.C.: Para terminar, algo que no tiene nada que ver con el contenido de tu película tan novedosa. ¿Por qué no se puede conseguir el D.V.D. en ninguna parte, ni siquiera en Francia o en Paraguay? ¿Qué pasa con su distribución tan escasa a pesar del premio «Un certain regard» que se sacó en Cannes, en 2007?

P.E. : A veces pienso que Hamaca, no fue una película rentable… no sé, intenté distribuirlo en Paraguay, pero no tuve mucho éxito… Para serte honesta, pensé que iba a ser diferente… Igualmente la película se consigue en internet, porque en Argentina se editó, el MALBA hizo una edición de lujo, que la verdad me parece preciosa.

HAMACA PARAGUAYA

¿Quién mató a la llamita blanca?

BOLIVIA

15 / 05 – 20:30 hs

¿QUIÉN MATO A LA LLAMITA BLANCA? de Rodrigo Bellot

SINOPSIS

Los indígenas Jacinto y Domitila, “Los tortolitos”, son una famosa pareja de narcotraficantes, secuestradores y homicidas de animales andinos que utilizan sus pasamontañas coloridos para ocultar sus verdaderas identidades. Un norteamericano que se hace llamar el Negro, les pide que transporten 50 kilos de cocaína de La Paz a la frontera con Brasil. Dos policías de la FELCN perseguirán a “Los Tortolitos” a lo largo de esta aventura, dónde desafían los esquemas sociales, disfrutan de sus excesos y se enfrentan con su moralidad.

¿Quién mató a la llamita blanca?