Fin de ciclo Con Oh uomo!

JUEVES 28 20:30

Oh uomo! (Y. Gianikian & A. Ricci Lucchi, 2004)

Carne milenaria

Por Alejandro Díaz

En la última página del número 9 de la revista “Letras de cine” figura una nota relativa a la película Oh, uomo!, realizada por el matrimonio de cineastas formado por Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucci. Según parece, a finales de 2004 el museo público madrileño “Reina Sofía” invitó a la pareja a proyectar su película dentro de un ciclo pensado para estudiantes veinteañeros. Sin embargo, dicha proyección fue finalmente cancelada al no considerar los responsables del centro que se tratase de una obra apta para ese público, sino únicamente para “los profesionales de Cannes”. Es muy posible que la valentía y el rigor de este trabajo sin concesiones resultasen chocantes a algunas personas cuyo concepto del arte excluye sistemáticamente lo oscuro, lo problemático. Pero, en cambio, a otros una película como Oh, uomo! nos parece una propuesta imprescindible en el momento en el que nos encontramos.

Estamos ante un trabajo que recopila y edita materiales preexistentes, tal vez una de las salidas más interesantes que puede encontrar el cine en la actualidad. Es ésta una vía que ha sido explorada por varios cineastas de modo más o menos arriesgado. Entre los que cabe citar, tendríamos obras como Grizzly Man (2005), en la que Werner Herzog recupera filmaciones de un documentalista semi-amateur; como Bodysong (2003, Simon Pummell), un ambicioso intento de dibujar una suerte de sinfonía del cuerpo humano en el siglo XX que entremezcla imágenes de muchas épocas de un modo un tanto simple; o como El perro negro: Stories from the Spanish Civil War (2005), en la que Péter Forgács recupera filmaciones de dos aficionados españoles amén de otros materiales con intenciones didácticas. Una de las primeras muestras de este cine que escruta y reinventa lo tenemos en la película de 1969 Tom, Tom, the Piper’s Son, en la que el cineasta experimental Ken Jacobs de/reconstruye un corto de la época muda, y éste modelo ha sido tenido en cuenta por algunos cineastas posteriores, de Iván Zulueta a José Luis Guerín, pasando por las vampirizaciones fílmicas de Peter Tscherkassky. Pero si hay una obra que podamos asociar con Oh Uomo! ésa es sin duda Histoire(s) du cinéma (1988-98) y sus satélites en forma de cortos, codas y complementos. Sin duda el monumental trabajo de Godard comparte con el de Gianikian y Ricci Lucci su intención de establecerse, entre otras cosas, como un lugar en el que alojar, de algún modo, la memoria histórica, social y de pensamiento humano del siglo XX, el siglo en el que la Historia y el cine se convirtieron en una misma cosa.

Ver Oh Uomo! es una experiencia dura, devastadora incluso. Sus estremecedoras imágenes nos transportan al corazón del sufrimiento que el ser humano ha provocado a sus semejantes en épocas no tan alejadas del presente (la Primera Guerra Mundial). Los planos que muestran la acción de la máquina bélica sobre las personas que figuran al final de su cadena de transmisión actúan como generadores de inacabables preguntas: ¿Quiénes son todas esas personas? ¿Qué pensaban? ¿Por qué habían luchado? ¿Qué futuro les esperó? Dichas secuencias se muestran como un demoledor contraplano a la Monoforma de los mass media y su capacidad para ocultar o hacer digeribles al público las consecuencias que sobre las personas menos poderosas tienen los conflictos bélicos abiertos en diversas partes del mundo. Los cineastas detienen prácticamente los fotogramas sobre personas que una vez vivieron, que lucharon y sufrieron de un modo que hoy en día, desde nuestra individualista, egocéntrica e inconsciente posición en un mundo lleno de oropeles y parques temáticos, nos parece absurda o inexplicable. Como se insinuaba en Workingman’s Death (2005, Michael Glawogger), todo ese trabajo, esa lucha encarnizada por “progresar” ha terminado generando un mundo en el que las personas apenas reconocen como semejantes a sus propios antepasados ni recuerdan nada de ellos ni las cosas que les sucedieron. Además, las lacerantes imágenes de Oh Uomo! sirven asimismo como radical purga/recordatorio para una sociedad cimentada en valores superficiales, en el más irracional autoengaño.

Pero la película no consiste, ni mucho menos, en un simple catálogo de sufrimiento y dolor. A través de algunos planos vemos cómo algunas víctimas de la guerra aún tienen fuerzas para esbozar una sonrisa, y el film concluye con un breve atisbo esperanzador glosando los primeros intentos de recuperación tras el cataclismo, las ortopedias y la lucha denodada por la supervivencia. ¿Mereció la pena el esfuerzo? Cada uno sacará sus propias conclusiones. Lo innegable es que las imágenes que esta película rescata y reelabora, con un extraordinario uso del sonido y el silencio, necesitan ser vistas si no queremos desconectarnos totalmente de nuestros propios orígenes.

(http://www.miradas.net/2007/n64/estudio/ohuomo.html)

Recondemendamos leer tambien la critica/aproximación que escribio Ramiro Sonzini en Nuestra Musica (la revi de la quimera)

Fin de ciclo Con Oh uomo!

Ultimos Diarios. Aun se puede descubrir a Perlov…

Jueves 21 20:30 hs

David Perlov en la quimera…

Diario V (Yoman V)

yoman V

Marzo-Julio de 1983. El dolor de Amsterdam, una operación de emergencia en Londres. El doctor: “You´re a very lucky man, Mr Perlov.” En el Hospital, el observador observado por los estudiantes de medicina. En casa Yaël, la rutinaria vista sesgada desde la ventana, los paseos que se alargan. La ultima imagen con Mira y las mellizas juntas. La Gare de l´Est, el recuerdo de Renoir en las afueras de Paris, un encuentro con Claude Lanzmann y la Mudanza de Yaël a la orilla izquierda del Sena. “Efectivamente, soy un hombre muy afortunado”

Diario VI

(Yoman VI)yoman VI

Julio-Septiembre de 1983. Vuelta a casa, a San Pablo, al aria de Bach. Menos ceremonioso, más concreto: cada día hay mas edificios. Los recuerdos de la adolescencia, en amigos y en paseos. Río de Janeiro: no la promesa del paraíso, sino el paraíso mismo. Y el último tranvía de Brasil. Un domingo en Ouro Preto. Iglesias, procesiones y fiestas religiosas bajo la bandera brasileña, verde para la flora, amarilla para el oro. La tumba de la madre, Y una escala en el viaje de vuelta para filmar sólo a los tranvías de Lisboa.

Ultimos Diarios. Aun se puede descubrir a Perlov…

diarios de Perlov

JUEVES 14 de Mayo 20:30 hs

mas perlov

DIARIOS III

1981-1982. El verano y las elecciones, otra vez. Un error amargo de la televisión: la falsa victoria del Partido Laborista. “Los largometrajes son el opio de las masas”, Dziga Vertov, 1926. Llega el invierno y Naomi viaja a París. La ciudad de las luces en otoño, la muerte del amigo Abrasza, el último árbol de Pierre Goldman. Una visita a Joris Ivens, maestro. De vuelta a las caras familiares, Tel-Aviv y las imágenes desde el piso 19. Yaël empieza a editar los Diarios: “un editor debe vestirse bien.”
Cumpleaños y baile carioca. “No a la guerra del Líbano.”

DIARIOS IV
Junio 1982-Febrero 1983. Otra guerra, reflexiones nuevas sobre el mismo horror. Contrapunto audiovisual: la cantata de Alexander Nevsky y la marcha en contra de la masacre del Líbano. La vida continúa, “no news is good news,” la calma del sabbath. El cumpleaños de Yaël. Regalo: La forma del cine, de Eisenstein y más.

diarios de Perlov

luego de la clausura

a Conocer  a  Perlov

Nació en Brasil, hijo de un mago de circo, y descubrió el cine en París gracias a la proyección de Cero en Conducta, de Jean Vigo. En la capital francesa fue ayudante de Herni Langlois, director de la Cinemateque Francaise, y dirigió sus primeros cortos. En 1958 se trasladó a Israel, donde revolucionó la idea del cine, especialmente del cine documental, hasta esa fecha vinculado a la propaganda institucional y sionista. Influenciado por la “Nouvelle Vague” francesa, dirigió su corto Jerusalem (1963), que fue premiado en el Festival de Cine de Venecia. Así inició una carrera como largometrajista trucada por las permanentes luchas contra la administración por tener el control y libertad sobre su trabajo. Asqueado, finalmente, decidió abandonar el cine profesional y abrir un nuevo camino, el de sus Diarios Filmados.

perlov

07 de mayo20,30 horas:

DIARIOS I (Yoman I; Israel, 1973 -1983)

El comienzo de todo esto: compré una cámara. Primeras imágenes, las más cercanas, su mujer Mira y las mellizas, Yaël y Naomi. Festejos de Yom Kippur. Una oferta de trabajo en la Universidad de Tel-Aviv. Regreso a San Pablo tras veinte años, la casa del hermano, la biblioteca popular. Un descubrimiento: el aria de Bach.
De vuelta en Tel-Aviv, un encuentro con Klaus Kinski, mudanza de departamentos. Primeras reflexiones acerca del diario: “¿Filmar la vida es irrelevante?”

DIARIOS II (1978-1980)(1973-1977) 21,30 horas:

David Perlov. Israel. 110’.Imágenes del cementerio de los pioneros, lápidas de suicidas, una paloma solitaria. De regreso al pueblo, una ilusión óptica. Yaël y Naomi se van al servicio militar. Más tiempo solo para filmar. Una decisión estética y política: la renuncia al Instituto de Cine Israelí. Noches de insomnio seguidas de nuevas
imágenes reconfortantes. En el oculista, un susto pasajero. La instalación de una moviola en el departamento, otro paso hacia un cine individual, personal. Vacaciones en Creta con Mira. Un error fotográfico y una sonrisa.

14 de mayo – Diarios  III y Diarios IV

21 de mayo –DIARIOS V y DIARIOS VI

luego de la clausura

La Luna no se tapa con un dedo!

Diez días fueron los que La Luna estuvo clausurada, ese fue el tiempo que le tomo a la municipalidad enmendar su error(por llamarlo de manera decorosa), ese error violento, viciado, prepotente, fuera de lugar, que cometió la Dirección de Espectáculos Públicos al clausurar La Luna, hecho para el cual esos inspectores no estaban habilitados.
Igual hoy festejamos que la faja y clausura no existen más, y que se logro que Espectáculos Públicos no pueda meterse más a hacer procedimientos como este, nuestros espacios independientes hoy van a ser defendidos por representantes de la red de salas. Pudimos trasformar esa amargura e incertidumbre, en una victoria y eso lo logro el trabajo mancomunado, la gente, el barrio, el apoyo incondicional de cada persona…
El sábado nos pudimos encontrar nuevamente, fue una fiesta y pensamos seguir renovando la alegría, el trabajo en cada instante…

Fotografías del evento del Sabado 2 de Mayo, por el NO a la clausura de La Luna

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La Luna no se tapa con un dedo!