TONY MANERO

Jueves 25:

TONY MANERO

de Pablo Larraín.

Chile/Brasil, 2008. 98′.

Entrevista a Alfredo Castro (Actor) por Pablo Larrain (director)

La Verguenza de Tony Manero

Por Pablo Larraín | Fotografía: Tomás Dittborn.

018.jpg

¿Qué sientes cuando tienes una cámara a un metro de ti, o menos, por horas y horas durante la filmación?
Siento… A ver… Es que son cuestiones muy privadas.

Ah, entonces no.

Pero está bien decirlas. Tengo la impresión de que yo he puesto en los ojos de los demás durante mi vida, o en algunos momentos de mi vida, una cantidad de poder mortal o poder que da vida muy fuerte.

¿A quién le diste ese poder en Tony Manero?
No, a la cámara. Inconscientemente, le otorgué a la cámara el poder de la mirada del otro. Es como si uno pudiera verse a sí mismo. Es una pesadilla. Como asistir a la propia tragedia. No lo digo en un sentido peyorativo, sino en un sentido súper noble.

¿Descubriste eso mientras hacíamos la película?
No, después. ¿Tú cachái lo que pasa cuando a alguien le cortan un brazo? La persona lo sigue sintiendo y se puede rascar el brazo que no existe o sentir que le duele o que está muy helado cuando ese brazo ya no existe. A mí me pasó eso después de terminar la filmación: algo que estuvo zumbando a mi alrededor ya no estaba, ¿me entiendes?

¿Vacío?
No es vacío. Es la existencia de alguien que había estado mirándome. Eso no es vacío. Alguien estuvo ahí mirándome.

¿A ti o a Raúl Peralta?
¿Qué diferencia hay?

En voyerismo, finalmente, es muy sensual.
Obvio que hay goce, si no yo no haría esto. Y hay mil cosas. Un pudor inmenso, una vergüenza asquerosa…

¿Te da vergüenza?
Mucha, mucha, mucha. La escena de la pieza, cuando bailo solo, es una de las escenas más vergonzosas que he hecho en mi vida.

Cuando bailas el tema del Pollo Fuentes.

Casi me morí. Tuve que traspasar pudores inenarrables.

Hicimos varias veces esa escena. Tú estabas en calzoncillos y con zapatos.

Para esa escena, para que ahora lo sepas y no te sientas ni culpable ni nada porque es mi trabajo, tuve que traspasar barreras de pudor que nunca en mi vida había enfrentado. Yo he actuado en obras en pelota frontal durante 20 minutos, he actuado haciendo de mujer, he hecho gags en televisión vestido de vaca, para ganarme la vida o porque la obra lo requería. Pero esa escena es la más transgresora hacia mí mismo que yo he hecho en 30 años de actor.

Jamás me lo hubiera imaginado… Y es una escena fundamental.
Por eso la hice. ¿Qué posibilidad tenía de negarme?

Otra cosa que no puedo dejar de preguntarte: ¿tuviste algún rollo en trabajar conmigo?
¡Jamás!

¿Con el tema del hijo del derechista y todo lo que eso implica?
Me dijeron: “Cuidado. Pablo es hijo de Hernán Larraín”. Y yo dije: “¿Qué me puede importar? Voy a leer el guión, voy a hablar con él”.

FLACO Y VIEJO

Antes de hacer la película, yo te mostré una foto y te planteé la idea de que el personaje que salía en ella fuera un criminal y bailarín. Luego escribimos el guión. ¿Qué recuerdos tienes de esa foto?
Que empezaste a jugar la trampa, porque el tipo de la foto era muy parecido a mí.

Era muy flaco. Desprotegido. Olvidado.

Digamos que no hay ninguna inocencia detrás de tu gesto, y yo lo entendi y callé. Cuando me mostraste esa foto, yo no miré la foto. Vi tu gesto y entendí que me estabas tendiendo una trampa maravillosa mostrándome a un gallo flaco, viejo, asesino y ambiguo que mira nada por la ventana. Y yo dije: “Pablo me está invitando a que yo me vea y me mire, y voy a aceptar la invitación”. Entonces no es inocente…

El personaje era bien iconográfico, como de una clase social extraña, indefinida, quizás miserable, de esos que a ti te ha tocado representar muchas veces. ¿Por qué siempre tenemos que cruzar a esas zonas?
Porque por ahí drenamos nuestra miseria. Esos seres están de alguna forma poniendo frente a nuestros ojos nuestra absoluta realidad. Sería muy tremendo desconocer que éste es un país del tercer mundo y que lo seguirá siendo por muchas décadas más. Si alguien piensa que Chile ha surgido está completamente loco.

Lo que pasa es que aquí el desarrollo se suele confundir con la cantidad de plata.
Da lo mismo, estamos hablando de otra cosa, estamos hablando de que cuando salimos a filmar llegamos a unos barrios donde quedamos muy impresionados…

¿En Recoleta?
Recoleta, que yo conozco, porque en mi juventud viví ahí con unos amigos de la Escuela de Teatro, eran barrios de gente de clase media, clase media baja, muy baja o miserable, donde se arrendaban piezas. Hoy, de esas mismas casas, salen peruanos. ¿Te acuerdas de esa mujer golpeada, recién golpeada? El borracho que cantaba y que pedía cámara… Yo, que soy mucho más viejo que tú, puedo decir que este país sigue siendo el mismo que hace 30 años, pero con una miseria incluso más dura, ¿me entiendes?

En el cine y en el teatro sólo muy de vez en cuando somos capaces de dar testimonio de esa realidad.
Lo que pasa es que ahora las mediciones son tremendamente falsas. Me vine en metro y de la gente que va a Puente Alto desde Tobalaba, algunos podrían perfectamente ser Raúl Peralta. Ahora hay más pliegues, porque aparentemente hay más acceso a cosas, todos andan con un Mp3 puesto en la oreja, pero la pobreza también cambia de textura.

Yo entiendo que Raúl Peralta es de una violencia mayor. ¿Pero te acuerdas que en Europa nos preguntaban tanto por qué era tan violenta la película? Y nosotros les decíamos “De qué nos hablan si tienen dos guerras mundiales en un siglo”.
Yo no estoy de acuerdo con eso, Pablo.

¿Por qué no?
Les impresionó la violencia de la miseria.

Yo pienso que les llama la atención la verdad de la violencia. Su falta de efectismo.
Que es la miseria.

Y que en la película no está estilizada. No hay combos ni patadas ni gestos arquetípicos.

No te equivoques, no es la violencia del personaje, es el paisaje que tú muestras. Yo entendí ahora que a ellos los transgredió es que tú fueras capaz de instalar un paisaje donde todo es muy violento. En Europa nadie conoce esas telas, nadie se viste así, nadie tiene esa fealdad, nadie habla de esa manera, nadie tiene esos anhelos, esas micros no existen. Incluso nos preguntaron “¿Por qué tan violentos?”. Yo les dije “A ver, espérate un poco, acá hubo un holocausto, tuvieron ocupación nazi, un gobierno nazi, ustedes mataron a mujeres francesas a pedradas porque fueron amantes de nazis, en este continente hay gente que se come a otra gente viva y la corta en pedazos y la guarda en refrigeradores”. ¿Eso no es violento?

Para terminar, Alfredo, ¿cómo es para ti Tony Manero?

Una película muy triste.

Uno de mis miedos es que la película adquiera fama de ondera, porque tiene elementos pop, kitsch, Enrique Maluenda, El Festival de la Una, Fiebre de sábado por la noche… ¿Qué crees que va a pasar con la película? Yo francamente no sé.
Yo creo que va a tener una muy buena recepción. Quien se meta en esa supuesta onda sin haber visto la película es un imbécil.

http://www.paula.cl/blog/entrevista/2008/08/25/la-verguenza-de-tony-manero/

Anuncios
TONY MANERO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s