Kuhle Wampe o ¿a quien pertenece el mundo? en La Quimera

Teatro La Luna
Pasaje Escuti 915 esquina Fructuoso Rivera

Jueves 30 de mayo de 2013 20,30 horas.

KUHLE WAMPE de Slatan Dudow.
Alemania, 1933. 71’.

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Una típica familia trabajadora alemana busca subsistir a pesar del apremio económico que viven día a día. Uno de sus dos hijos, un muchacho veinteañero, busca infructuosamente un empleo que le permita continuar aportando dinero en la desgastada economía familiar. Ante la reducción de su subsidio por desempleo, decide arrojarse por la ventana.

Un Desempleado Menos.
Lo irrefrenable del mundo (capitalista) arroja a las masas a su destino, a la calle, a pedalear tras la esperanza. En medio de una crisis mundial (1930), el desempleo y sus consecuencias golpean a las clases
más desprotegidas. El muchacho con tenacidad se lanza a la ciudad en su bicicleta en busca de un trabajo (como tantos otros). La espera, la esperanza y la decepción es grupal, es de la masa. “El muchacho se ha
quedado sin ninguna clase de asistencias, y a ti ya te da todo lo mismo”, le reprocha el padre a la madre. Allí esta solo, no tiene cómo ayudar a su familia, es una carga, no habla una sola palabra, emprende su fin, un
suicidio de clase, de toda la clase trabajadora. Autoconsciente mira a cámara. Su vida vale menos que el reloj que lleva puesto y que la planta que corre para saltar, y allá va. Su muerte lleva a la familia a tocar fondo.
Desalojada por un tribunal que “considera su propia culpa” no poder pagar el alquiler, la hermana (Anna), padre y madre consiguen mudarse con su novio (Fritz) a Kuhle Wampe, un campamento de desempleados y trabajadores.
Lo Mejor de la Vida de un Joven.
Una señora en la escalera considera que el muchacho era muy joven para morir. Era el desempleado de la familia, Anna es la única con trabajo. Ella tiene otra perspectiva de las cosas.
La primavera en Kuhle Wampe trae un embarazo no deseado.
Anna piensa en abortar al igual que su hermano el suicidio, la familia como institución contra la libertad de Fritz, el compromiso tras una charla memorable con su suegro.
La independencia de Anna, deja a su Fritz al saber que no le interesa el compromiso que acaban de realizar, se muda con una amiga (Gerda), “ahora vives conmigo y el domingo te vienes a deportes y queFritz se arregle”.
Anna desanda y desarma el papel de la mujer en la época, contrapuesta con la figura de su madre. Contestataria siempre dice lo que piensa. Fritz expone su machismo mientras busca a Anna en el partido, ha sido despedido y lo invitan a buscarla en las competencias de domingo.

Y aprender a ganar.
“Llegan de las casas de atrás, llenas de las calles oscuras de ciudades
que luchan, y aquí nos
reunimos para luchar juntos,
y aprender a ganar, y aprender a ganar,
con centavos de privación hemos comprado los botes,
y para el autobús ahorramos ese dinero.
Aprender a ganar, y aprender a ganar.
Después de una dura lucha por lo más necesario
reunirnos a competir unos con otros.
Aprender a ganar.”
(Canción)

El epílogo es creado en torno al partido comunista, a la transformación de Anna en un sujeto determinante, que puede dar respuestas concretas a su realidad porque cuenta con herramientas. Fritz la acompaña de atrás “Pasando hambre o comiendo, ¡no olvidemos la solidaridad!” reza la canción. La masa se transforma en el sujeto que potencia al individuo.

“¡Adelante! ¡No olvidemos dónde radica nuestra fuerza!
Pasando hambre o comiendo,
¡no olvidemos la solidaridad!
¡Adelante! ¡No olvidemos nuestra calle ni nuestro campo!
¡Adelante! ¡No olvidemos! ¿la calle de quién es la calle, el mundo de
quién es el mundo?”
(Canción)
Si el mundo, de quién es el mundo, se lo preguntan varios y en un vagón de subterráneo volverán esas masas rojas del campus a la sociedad. A dar batalla por ese mundo, en estado de inflexión apaleado por la economía mundial que no da respuestas y vislumbrando un porvenir comunista. Un cambio al que apuesta durante todo el metraje donde el proletariado es la fuerza, la potencia del cambio, ya se vislumbran los avances de la industrialización, los cambios en la vida, en la ciudad. No hay planos gratuitos, se eligen diferentes alturas de cámara para las diferentes “clases” de personajes. En un momento complejo de la vida, “Kuhle Wampe o ¿a quién pertenece el mundo?” es una arenga directa que se vale de los recursos del cine para decir y llegar a la gente. Podría decir que vista desde el aquí y ahora es una obra vital de ver para cualquier cineasta/realizador que busque hacer un cine político, social, que entrañe una idea de cambio, de renovación. Es un cine consciente de los elementos que utiliza, cómo y de qué manera para a decir. “¡Adelante! ¡No olvidemos! ¿la calle de quién es la calle, el mundo de quién es el mundo?”
Juan Bianchini


 

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2 comentarios en “Kuhle Wampe o ¿a quien pertenece el mundo? en La Quimera

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