Breaking News, de Johnnie To

Hong Kong – 2004 – 90 min

JUEVES 2 DE JUNIO A LAS 20:30 HS EN EL TEATRO LA LUNA

Pasaje Escutti 915 – Córdoba :: Entrada libre – Contribución voluntaria

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La historia arranca con un tiroteo en una calle de Hong Kong. Allí una banda de delincuentes escapan al centro urbano mientras la policía les pierde la pista. Pero el tiroteo ha dejado algo más que heridos y víctimas. Ha permitido que la policía quede de cobarde para arriba. Para recuperar la confianza ciudadana en el cuerpo de seguridad, el cuerpo monta una espectacular redada para atrapar a los asesinos. Todo tendrá lugar en un laberíntico edificio de viviendas, y lo más importante, los medios de comunicación estarán presentes.

BREAKING NEWS plantea el dilema del control mediático a la sociedad ¿somos lo que los medios quieren que seamos? ¿confiamos en aquellos en los que los medios quieren que confiemos? ¿dejaríamos nuestra seguridad en manos de un cuerpo cobarde? Son sólo algunas preguntas que el director de la aclamada ELECTION  (y secuela) plantea en su historia.

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Propuesta interesante y compleja de ver. No es ni de lejos una cinta de acción aunque a primera vista lo parezca. Quizá un retrato social de cómo el día a día de los medios de comunicación está relacionado con nosotros y con la vida que nos rodea. Su increíble potencial como producto “denuncia” quizá sea algo más discutible, porque también es verdad que To no se postula, deja ver únicamente. Una muestra más de cómo los medios convierten en espectáculo prácticamente todo lo que tocan.

Extraido de http://www.cinefilo.es/criticas-cine/breaking-news-de-johnnie-to/36137/

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Breaking News, de Johnnie To

Convocatoria: Cortos Emergentes 2016

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El Cineclub La Quimera invita a toda la comunidad a participar de la tercera edición de Cortos Emergentes, laboratorio de producción audiovisual a realizarse entre Julio y Octubre del corriente año en el Teatro La Luna.

Cortos Emergentes 2016 busca crear un espacio propicio para dinamizar la búsqueda, el desarrollo y la concreción de un cortometraje de al menos 5 minutos en el que quien dirige pueda dar cuenta de una mirada, explorando un lenguaje propio dentro del audiovisual creado.

La emergencia nos pone frente a las (pre)ocupaciones temáticas, formales, la experiencia individual del trabajo, de encontrarnos enfrentando la materia.

Dar cuenta de la transformación, de la idea más íntima al hecho de que nuestra manera de mirar y pensar el mundo asome un poco.

Sorprendernos haciendo. La sorpresa en un otro.

La posibilidad de responder(nos) con la próxima imagen, con los sonidos que se presentan.

Ven la luz para ser, y emergen en la ventana para que cada uno de esos cuerpos presentes, que habitan ese tiempo en el que la luz nos devuelve imágenes/sentimientos que brotan a cada instante, se vayan vestidos de películas al volver a la vida.

Cortos Emergentes 2016 consiste en un periodo de trabajo de tres meses, donde a lo largo de seis encuentros trabajaremos los proyectos individuales de cada participante.

Los interesados en participar de Cortos Emergentes 2016 deberán presentar un video de hasta 3 minutos, temática libre, de las siguientes categorías: animación (animatic), ficción, documental, experimental, cine ensayo. El mismo deberá funcionar como una aproximación al cortometraje que le interese desarrollar a lo largo del período de trabajo, en el caso de quedar seleccionado. Como opciones está la posibilidad de filmar material propio o reutilizar material ajeno a través de técnicas como el found footage.

Deberán completar el siguiente formulario y enviar el material mediante un link al video con o sin contraseña (mediafire, youtube, mega, dropbox, wetransfer, etc) desde el 30 de Mayo hasta el 30 de Junio inclusive.

http://goo.gl/forms/7TV2ZoOe1JQJBqru2

El lunes 4 de Julio anunciamos los seleccionados para participar en Cortos Emergentes 2016.

Los cortometrajes realizados serán proyectados en una función especial del Cineclub La Quimera durante el mes de Octubre.

https://laquimera.wordpress.com/
https://www.facebook.com/cineclublaquimera

Convocatoria: Cortos Emergentes 2016

LA DELGADA LINEA AZUL, de Errol Morris

Estados Unidos – 1988 – 103 min

JUEVES 26 DE MAYO A LAS 20:30 HS EN EL TEATRO LA LUNA

Pasaje Escutti 915 – Córdoba :: Entrada libre – Contribución voluntaria

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En 1976 un policía de Texas fue asesinado a sangre fría mientras interrogaba a dos jóvenes en su automóvil. Varios meses después Randall Adams fue sentenciado a pena de muerte por este asesinato aún cuando no existían pruebas fehacientes de su culpabilidad. Morris se encontró con el caso de Adams y se intereso lo suficiente para llevarlo a la pantalla grande en la tercera producción de su carrera.

“The Thin Blue Line” fue estrenado en 1988, cambiando el destino de Adams y revolucionado el cine documental. Morris dedicó varios meses a entrevistar a los abogados de la defensa, a los fiscales encargados del caso, a varios testigos y al propio Adam. Con este material, Morris reconstruyó varias versiones de los hechos ocurridos en la noche del asesinato.  Todas estas fueron dramatizadas e incluidas como pequeños cortometrajes dentro de su documental. De esta manera, la realidad era interpretada y reinterpretada por actores y espectadores.

Aunque hoy en día es común que los documentales hagan uso  de dramatizaciones, en 1988 su trabajo fue revolucionario. En una decisión muy controversial, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas no permitió que “The Thin Blue Line” compitiera por el Oscar a Mejor Documental al catalogarla como una película de ficción. Durante varios años existió un debate sobre si Morris había traicionado los principios del cine documental, pero con el paso del tiempo ha quedado claro que lo que realmente hizo fue sentar las bases al género.

Durante la filmación de “The Thin Blue Line”, Morris notó la incomodidad que al realizar sus entrevistas, era muy difícil que el entrevistado mirara al entrevistador y a  la cámara al momento de dar sus respuestas. Este hecho generaba que los ojos del entrevistado nunca estuvieran frente a frente con los del espectador, algo que para Morris disminuía la experiencia de ver sus documentales.

Para corregir este problema Morris desarrollo el Interrotron. En dicho sistema tanto entrevistador como entrevistado están posicionados enfrente de una cámara; las imágenes capturadas por una de las cámaras es proyectada en un espejo de dos caras ubicado enfrente de la otra cámara.  Es decir la persona siendo entrevistada ve una imagen virtual de su entrevistador en lugar de ver la cámara que lo está grabando. Este sistema permite que el espectador pueda mirar directamente a los ojos de las personas en la pantalla, logrando un mayor conexión entre ambos.

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Extraído de:  https://filmicas.com/2013/10/28/la-realidad-segun-errol-morris/

 

 

 

 

LA DELGADA LINEA AZUL, de Errol Morris

Policemen, de Nadav Lapid

Israel – 2011 – 105 min

JUEVES 19 DE MAYO A LAS 20:30 HS EN EL TEATRO LA LUNA

Pasaje Escutti 915 – Córdoba :: Entrada libre – Contribución voluntaria

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Máquinas. Algunas notas sobre Policeman

por Sebastián Russo

Israel, hoy, emerge como un país donde la opulencia, la certidumbre y el terror conviven. Aunque podríamos pensar que unas no van sin las otras y que tal mejunje convierte a Israel, hoy, en un Estado totalitario de nuevo tipo. Es decir, un Estado que (sos)tiene una verdad y que la defiende con eficiencia militar. Una eficiencia estatal para que ese Estado (y su entorno) siga siendo eminentemente de un modo, y una eficiencia mediática para ocultar las ambigüedades, la opresión y represión (explícita e introyectada), que directores de cine como Nadav Lapid, pero también — paradigmáticamente— Avi Mograbi (Z32 y otras), y por qué no decir el joven argentino Ivo Aichenmabum (La parte automática) se ocupan y esfuerzan, de muy distintos modos, en mostrar.

Policeman (Nadav Lapid, Israel, 2011), contiene varias violencias que la atraviesan. La más evidente, la más brutal, es la frialdad y eficiencia con la que se liquida a un opositor (sabiéndolo incluso uno de poca monta). La menos evidente (y por ello, por su invisibilidad, la de mayor virulencia) reside en la cotidianeidad, por tanto, naturalidad, con la que tal violencia se ejerce, se vive, se internaliza en los cuerpos, en el cuerpo social todo.

Policeman retrata, en un principio de modo irónico, la cotidianeidad de uno de los miembros de un grupo de elite de la policía israelí. A través de los vínculos interpersonales que encarna, y que exudan un cariño encorsetado por una violencia, que resulta implícito trasfondo actitudinal: su mujer, el hijo que tendrá con ella, su familia, sus amistades, una mesera quinceañera. Actúa entre la indiferencia y el gesto automatizado, entre la cordialidad y la frialdad. Pero es con sus colegas, fuera de sus tareas policiales, donde su cuerpo se expresa maquinizado, respuesta exacta al estimulo reaccionario de ser miembro no sólo de una sociedad de terrores enquistados (produciendo enquistamientos aterrorizantes), sino de la fuerza de elite de esa misma sociedad. O sea, el elemento consumado de una endógena política terrorista, constructora y atemorizada de terrorismos exógenos.

El modo irónico se expresa inicialmente ante los automatismos burdos de una masculinidad expresada en golpes en los hombros, gestos rudos y frialdad internalizada. Y ante una elección narrativa que privilegia los tiempos muertos, los tiempos de espera, a la acción. Dejando a aquellos tiempos, los canónicos del cine-acción, los que son puro acto, en los prolegómenos incómodos de la misma acción. Sumado a un distinguido esteticismo que se expresa en composiciones precisas, disruptivas de los modos prototípico-armónicos de distribución de formas en cuadros cinematográficos, con cámaras inmóviles que ven pasar la acción sin acompañarla (evidenciando, de paso, la presencia del dispositivo, y así, una interpretación, un punto de vista, distante de dicha burda acción).

El contrapunto del grupo de elite policial lo constituye un grupo de jóvenes pretendidamente revolucionarios, que se lanzan a una acción suicida, desde una convicción político-ideológica anticapitalista, pero desde una seguridad de clase (la que dictaría implícitamente que nada malo a ellos podría ocurrirles) que el grupo de elite policial —del que forma parte el primer protagonista del film— extermina con eficacia aterradora.

Así, Policeman se convierte en una mirada corrosiva sobre el Israel de hoy. Del grado sumo del conservadurismo neoliberal enquistado en el poder que, por un lado, parece volver escasas las resistencias internas (al menos la expresada por estos pseudo revolucionarios de clases acomodadas), pero sobretodo, en la naturalización de una violencia cotidiana, asimilada por un cuerpo social, de hegemónica escasa autorreflexión, consumo desenfrenado, e imposibilitado de asimilar la eficacia atroz en la construcción de enemigos, detrás y delante de muros —de lamentos/lamentables— erigidos mediante gestos de fría maquinalidad.

Extraído de: http://www.marienbad.com.ar

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Policemen, de Nadav Lapid

UN MALDITO POLICIA, DE ABEL FERRARA

Estados Unidos – 1992 – 96 min

JUEVES 12 DE MAYO A LAS 20:30 HS EN EL TEATRO LA LUNA

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Abel Ferrara ha mezclado dos universos antitéticos, con morales extremas, pero que siempre van de la mano porque son las dos caras de la misma moneda: lo sagrado, representado en la imagen de Cristo, y lo corrupto presente en la figura de un teniente de la policía de Nueva York.

Harvey Keitel interpreta a este policía que va hacia la nada: un hombre que abusa del poder, ausente de su familia, adicto al crack y que sólo espera el milagro de una apuesta que le salve la vida. El caso de violación de una monja lo iniciará en un camino místico y violento hacia lo más hondo de su ser. Allí aparecerán las preguntas por la culpa y el perdón. En el mundo, las acciones y los hechos sólo existen ante una conciencia que les otorga sentido y los juzga. Esa conciencia permite construir el universo y, entre otras cosas, el funcionamiento de las instituciones. Del otro lado, está la nada, el vacío y la destrucción. Ésta es la contradicción que se ilustra en este film de la década del ’90.

La violación de una monja dentro de una iglesia viene a ser el punto álgido de crudeza y corrupción dentro de la película. A través de ésto pareciera querer decirnos que el pecado tiene tal fuerza que es capaz de traspasar los límites de lo sagrado. Se trata de un film oscuro y por momentos confuso. Ferrara no se preocupa en construir, ni un tiempo, ni un espacio ordenado, y utiliza en múltiples ocasiones la subjetiva de este personaje borracho y drogado. En varias escenas la imagen de Jesús colgado del crucifijo se inserta, en apariencia, sin causas, como si se tratase de una alucinación del mismo personaje de Keitel, estableciendo entre ellos una similitud existencial. Ambos despiertan piedad, el teniente por su patetismo, con su cuerpo viejo y derruido y Cristo por su heridas sufriendo la humillación pública.

Como en otras de sus películas, Ferrara se corre de la narración convencional. El desarrollo del conflicto se trata de costado y todo el tiempo estaremos siendo testigos de los problemas internos del protagonista, hasta que esta relación se torne asfixiante. Abundan las escenas de silencio, soledad y destrucción del personaje de un Keitel que interpreta a la perfección al arruinado teniente.

UN MALDITO POLICIA podría tratarse, al fin y al cabo, de una moderna adaptación de un relato bíblico sobre el pecado, el perdón y la redención, donde el espacio son los barrios marginales de Nueva York y donde, a pesar de la violencia, la devastación y la degradación de los seres humanos, siempre hay una oportunidad de redimirse.

Extraido de : escribiendocine.com

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UN MALDITO POLICIA, DE ABEL FERRARA

Faits Divers, de Raymond Depardon

Francia – 1983 – 108 min

JUEVES 5 DE MAYO A LAS 20:30 HS EN EL TEATRO LA LUNA

Pasaje Escutti 915 – Córdoba // Entrada libre – Contribución voluntaria

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Una cámara estática, un hombre que observa, unos campesinos franceses. Así empezó el cine. “Nací cerca a Lyon, así que la influencia de los Lumière se siente”, afirma Depardon.

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Faits divers es un ejemplo perfecto de la capacidad de Depardon para mostrar lo cotidiano en un universo encapsulado, tratándose esta vez de la comisaría del distrito 5 de París.

No es sencillamente su pretensión filmar la realidad tal y como es, no busca un distanciamiento objetivo en pro de la verdad, sino que sitúa la cámara entre sus personajes y el espectador para dejar constancia de su ejercicio, de su presencia, que transforma todo el proceso.

Así, los policías o la gente que se para en las calles movida por lo que comunmente se da en llamar morbo, miran a cámara directamente en diferentes ocasiones, y el cineasta francés, en vez de eliminar estos fragmentos en la sala de montaje, como haría un Frederick Wiseman en la búsqueda de un puro cinéma direct, los mantiene para mostrar también al espectador el proceso de construcción del filme.

Depardon muestra las entrañas de una urbe que devora a sus habitantes más desfavorecidos. Hay mucha sonrisa amarga en Faits divers por los momentos ridículos y surrealistas que surgen de discursos como el de un hombre que se queja de que siempre le roben la cartera cuando la guarda bien en el bolsillo; y la insistencia que muestra en la imposibilidad de que le esté pasando eso a él, que es tan meticulosamente cuidadoso, tiene algo de tragicómico.
Más duros son momentos como el de una mujer a la que encuentran muerta en un apartamento. Unas sábanas cubren su cuerpo en una estampa de desolación que choca con un cuadro de la torre Eiffel y otro impresionista de una pareja abrazándose colgados en la pared. El París oficial contra lo verdadero, las imágenes televisivas contra las del cine.

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Cahiers: ¿Usted tiene un método para preparar sus films, o actúa de manera empírica, según cada film?

Depardon: Existen dos tipos de films. Algunos son muy preparados, como Reporters (Reporteros) o San Clemente, incluso Numero zero .Una parte mía retoma el camino del fotógrafo de prensa pero con un nuevo instrumento, la cámara cinematográfica, como si tuviera que saldar cuentas con ese testigo un poco pasivo que es el fotógrafo. Por ejemplo, había hecho muchas fotos en hospitales psiquiátricos antes de filmar San Clemente. Para otros films como Faits divers o Urgences se parte de algo más interior. Es un mundo que conozco menos, pero el tema lo tenía en la cabeza desde hacía mucho tiempo: quería hacer un film sobre algo que tuviera que ver con el psicoanálisis, un frente a frente entre alguien que hable y alguien que escuche, algo cercano a una confidencia. No hice ninguna fotografía de los lugares antes de la filmación para preservar una mirada virgen.

Cahiers: ¿Cómo determina la “buena” distancia respecto de lo que filma?

 Depardon: El hecho de haber filmado Empty QuarterUne femme en Afrique (Una mujer en África) modificó totalmente mi manera de trabajar. Hoy dejo que la gente salga de cuadro, y me quedo en los que no se mueven, como si ya existiera una puesta en escena. Además, al no tener el micrófono adosado a la cámara puedo tener la distancia visual necesaria, contrariamente a mis films anteriores. El trabajo de Claudine Nougaret da al sonido la calidad de un film de ficción, y yo lo hice con mi experiencia de documentalista, poniendo a la gente en su contexto, pero sin hacer demasiados primeros planos, como se suele hacer en los reportajes, respetando así el frente a frente. Me parece que la experiencia de Empty Quarter modificó mi enfoque de las cosas. Cuanto más se escucha menos hace falta moverse. Yo escuchaba el sonido de la toma y me daba cuenta, gracias a lo que escuchaba, de lo interesante que era. Era como el “primer espectador” y aun en los momentos en que no pasaba nada me daba cuenta de que no tenía que moverme. Al encuadrar de una cierta manera yo afirmaba un principio básico. Por ejemplo, al filmar al psiquiatra y al enfermo, si el psiquiatra se levantaba, yo no me movía, como si todo hubiese estado preparado de antemano. Hace algunos años yo hubiese cambiado el encuadre siguiendo a quien se movía. Si quisiera resumir mi evolución de documentalista diría que la parte reportaje es menor. El cine con sonido directo tiene más de 30 años y no estamos más en el cinémaverité. Ya no se puede hacer como en los años 60. Hay que mostrar las cosas, sin dramatizar, y podemos hacerlo porque hay nuevas películas y el sonido tiene más calidad.

Cahiers: Wiseman explicaba recientemente en la Cinemateca que él hacía sus films en el montaje. ¿Usted está de acuerdo?

 Depardon: Siempre dije que no. Respeto mucho a los montajistas de mis films pero incluso ellos le dirán que no se puede inventar una escena que no existe. El montaje lleva tiempo, sobre todo por la reflexión que el film impone. En Urgences y en San Clemente es sobre todo una cuestión de selección: había que elegir entre dos o tres planos secuencias de 4 ó 5 minutos, pero no tomando un pedazo de cada uno, sino uno u otro; y para hacer esto hay que pensar mucho. Pero un film no se hace en la etapa del montaje. Me gusta trabajar con el montajista sobre todo para tener a alguien frente a mí, para poder confrontarme con alguien distinto.

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Fuentes:
http://www.elcorreogallego.es/portada/ecg/jay-rosenblatt-raymond-depardon-referencias-documental/idNoticia-526183/
http://www.tiempodecine.co/web/y-la-fotografia-se-hizo-cine/
Reportaje publicado en Cahiers du cinéma (Nº 403, enero de 1988) – “Raymond Depardon. La conciencia del cineasta”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Faits Divers, de Raymond Depardon