An Injury to One, de Travis Wilkerson

Estados Unidos – 2002 – 53 min

JUEVES 7 DE JULIO A LAS 20:30 HS EN EL TEATRO LA LUNA

Pasaje Escutti 915 – Córdoba :: Entrada libre – Contribución voluntaria

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Antes de dirigir su película-manifiesto de no ficción , Who Killed Cock Robin? (2005), en la que pondría en práctica su “metodología de trabajo social”, el norteamericano Travis Wilkerson realizó, como proyecto de tesis para el Máster del California Institute of the Arts, el documental  An Injury to One, un trabajo que él mismo ha definido como “una película anti-social sobre el socialismo”. Anti-social por su condición de empresa solitaria, contraria a la experiencia comunal de Who Killed…, en la que los miembros del equipo iban rotando sus posiciones durante el rodaje. Así, cabe comprender An Injury…como un trabajo de iniciación, un enclave luminoso en el camino hacia un cine político de agitación capaz de expresarse con la libertad, claridad y virulencia de una canción folck de protesta.

De hecho, durante los 53 minutos de An Injury to One, suenan varios temas musicales, interpretados por Low, Dirty Three, Will Oldham o Jim O´Rourke. Sin embargo, son todas ellas piezas instrumentales, entre las que destacan las “Canciones de los mineros de Butte”, cuyas letras, nunca audibles, se imprimen mediante intertítulos sobre postales en movimiento del desolado paisaje minero de Butte, Montana. El texto es, claro, la voz silenciosa de los trabajadores, inscrita sobre imágenes en 16mm que parecen sacadas de un film de James Benning (asesor de Wilkerson en el proyecto). Esta reveladora fusión de imagen, sonido y texto es sólo un ejemplo de la continua búsqueda por parte del director de una articulación concisa y, al mismo tiempo, poética del discurso histórico-político. Un discurso que nos lleva a 1964, con la implantación en Butte de un sistema económico colonialista, hasta 1995, año en que 342 gansos en plena migración encontraron la muerte en las tóxicas aguas de la mina abandonada de la ciudad, una herida abierta en el corazón de Norteamérica.

Es la voz en off del propio Wilkerson la que narra el saqueo de Butte por los poderes capitalistas, encarnados en la compañía minera Anaconda. El resultado: 10.000 mineros muertos, 25 billones de dólares de beneficio por la extracción de cobre y, como hito simbólico, el asesinato, en 1917, de Frank Little, uno de los más legendarios Wobblies, sindicalistas que luchaban por los derechos de los trabajadores desde una óptica socialista. Un crimen que el director hace reverberar como gran metáfora del devenir del capitalismo global.

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Con An Injury to One, Wilkerson realiza un vibrante , audaz y lúcido ejercicio de agitprop en el que reconcilia la escritura aforística y gráfica del Godard de las Histoire(s) du cinéma con los travellings espectrales del trabajo documental de Chantal Akerman; el trabajo narrativo y de montaje de Chis Marker con la “teoría del montaje” de Kōji Wakamatsu. Pero el referente principal del film se encuentra en la obra del cineasta cubano Santiago Álvarez. Un cúmulo de referentes político-fílmicos a los que Wilkerson acude con la intención de reavivar el fuego de ese “raro instante en el que el eslogan se torna literal: an injury to one is an injury to all”.

 

Extraido de: Yáñez Murillo, M. (Noviembre 2008). Poisonville. Cahiers Du Cinema España. Especial N 5 – p.28.
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