GENTE EN BUENOS AIRES + WIK

JUEVES 15 DE SEPTIEMBRE EN EL TEATRO LA LUNA

Pasaje Escutti 915 – Córdoba :: Entrada libre – Contribución voluntaria

Este jueves tenemos doble función, en el marco de la Feria del Libro Córdoba y el cierre del Ciclo Lima Grita.

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18:30HS:  Presentación libro MÁSCARAS PROVISORIAS de Eva Landeck

       19HS:  Proyección de GENTE EN BUENOS AIRES de Eva Landeck

20:30 HS: Proyección de WIK de Rodrigo Moreno del Valle

GENTE EN BUENOS AIRES

Eva Landeck   – Argentina – 1974 – 90 min

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Entre 1963 y 1979, la directora Eva Landeck filmó seis cortos y tres largometrajes que recibieron premios en Cannes, Oberhausen y San Remo. Dentro de la sucesión histórica del cine nacional, Eva Landeck aparece como la quinta mujer que accedió a la dirección cinematográfica. Incluso antes que María Luisa Bemberg.

Gente en Buenos Aires su primer largo filmado en plena “primavera camporista”, retrata con sutil impertinencia la alienación en el trabajo, la represión en la vida cotidiana y la soledad urbana de dos estudiantes del interior que viven en la capital. La represión y la censura la alejaron demasiado pronto de su carrera, y el cine argentino perdió su mirada. Esta entrevista la recuerda.

¿En qué momento decidió que quería hacer cine?

Yo había estudiado dos años de Filosofía y quería ser escritora. Pero me casé y tuve hijos muy joven, y al principio a mi esposo y a mí nos costaba mucho subsistir. Tuve que trabajar con él hasta que nos empezó a ir bien. Un día le dije “perdí el impulso que tenía para escribir.” El me respondió que cerca de casa había un lugar donde se enseñaba cinematografía. Yo había leído de cine, por cuenta propia, a Pudovkin y a Eisenstein. Estudié y le dije a un profesor que en mis películas quería mostrar la alienación en la vida cotidiana. Al profesor le pareció muy bueno y me aprobó. Pero al aprobarme, como soy tozuda, sentí que debía seguir. Me acuerdo que un día otro profesor dijo: “Seguramente ninguno aspira a hacer un largometraje.” Yo dije que sí quería. Me miraron como si estuviera loca, pero así fue como empecé.

La alienación es un tema de sus películas, al igual que el trabajo. Los personajes en sus filmes están moldeados por el trabajo.

El trabajo parece que es una obsesión mía. Yo no lo sabía. Pero Horas extras(corto) trata de un hombre que trabaja demasiado, y que por cansancio tiene alucinaciones. El empleo (corto) toma a una chica que se queda sin trabajo y busca obsesivamente otro. Gente en Buenos Aires tiene el trabajo como fondo de todo. Es un leitmotiv, está en la realidad de mis películas, pero no fue algo premeditado. Recuerdo una vez haber visto una película argentina sobre una revolución. Vos veías a la gente luchando pero… ¿cómo vivía esa gente?

En relación al trabajo en Gente en Buenos Aires: ¿El personaje de Pablo (Luis Brandoni) está menos oprimido que el de Fernández (Carlos Roffé)?

Pablo trabaja pero estudia. Está estudiando Ingeniería industrial. Uno piensa que cuando termine va a tener otras posibilidades. En cambio Fernández ya está casado, su mujer está enferma. Es distinto…

¿Fernández sería la figura del proletario y Pablo la del ideólogo?

En una entrevista muy larga que me hicieron una vez decían “el empleado”, “el jefe” y “el guerrillero”. Lo llamaron guerrillero. En ese momento se usaba esta palabra. Es lo que vos llamás “ideólogo”. Y por eso Pablo tiene interés en hablar con su vecino Torres que él es el ideólogo. En algún momento de la película Torres le dice a Pablo, con bastante ironía, y hablando sobre la alienación ciudadana, que Argentina es un país con alrededor de 25 millones de habitantes y cerca de 50 millones de vacas. Luego Pablo le muestra sus dibujos a Torres, son dibujos muy intencionados, y están inspirados en las palabras del vecino. Un dibujo de Pablo muestra por ejemplo a un trabajador del campo cargando penosamente sobre sus espaldas dos vacas vivas. En otra escena del film, Torres es secuestrado por un grupo de tareas y desaparece.

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En su cine la crítica es sutil, no se hace desde el discurso. Además, se siente la fractura de la sociedad argentina.

Yo también sentía esa fractura. Por eso elegí poner en el diario que leía Brandoni la noticia de la masacre de Trelew, que fue un asesinato feroz, aunque estos hechos habían ocurrido en el 1972. Cuando terminé de filmar sentí que me había quedado corta. También pensé, por prudencia, que la película estaba floja. Pero cuando vi la reacción de los que la vieron, sentí que no era tan floja.

En la secuencia de apertura de Gente en Buenos Aires es novedosa la puesta en escena del sueño, en relación al cine argentino de la época.

Yo soy muy admiradora de Resnais. Pero sobre todo, del coraje que tuvo Resnais para encarar tantas experiencias cinematográficas nuevas. Todo el primer acto es mudo y se entiende perfectamente. Y el final también. Yo siempre pensé que debía usar los diálogos indispensables y evitar la parla teatral. El silencio es hermoso cuando está bien puesto. A veces muchas películas tienden a ser muy explicadas por los actores. En relación a esta secuencia inicial cuando Tato, el censor, vio Gente en Buenos Aires, se durmió durante la proyección. No sabía cómo era la película. Había visto el primer tiro y por eso la película fue prohibida para menores de 14. Una amiga mía fue a hablar y a explicarles que el tiro estaba dentro de un sueño. Le dijeron “tiene razón” y anularon esa prohibición.

En las escenas finales también se utilizan muy bien los silencios…

El director de fotografía (Juan Carlos Desanzo) me dijo “Eva, aunque sea por esa escena, (se refiere al encuentro de los personajes de Brandoni e Irene Morack en el Museo Nacional de Bellas Artes) vale toda la película.” Esa escena está muy bien y Guillermo Fernández Jurado me la pidió porque iba a hacer una película sobre el amor en el cine. No sé si la hizo, pero le gustaba mucho la escena.

¿Cómo fue su relación con el equipo técnico?

Del equipo de SICA no puedo quejarme. Todos fueron maravillosos y siempre dispuestos. Tampoco de los actores, salvo Brandoni, que no quiso ensayar. Pero yo sabía que él era el único que podía hacer ese personaje. Así que lo aguanté. Antes de hacer cada toma me decía “¿y acá qué pasa?” Luego, se daba vuelta y lo hacía perfecto. La película no la conocía, pero tenía talento.

¿Alguna vez sintió, trabajando en equipos de hombres, que desacreditaban sus propuestas o decisiones?

A veces tenía que luchar un poco. Una vez con un director de fotografía. Yo quería que estuviera oscuro en los costados y que hubiera un centro de luz en el centro de la pantalla. En algunas tomas conseguí eso pero en otras no, porque el director de fotografía consideraba que iba a estar mal iluminada. Que iban a considerar que su trabajo estaba mal.

Otra vez en el laboratorio yo quería fundido a blanco [se refiere al fundido final de Gente en Buenos Aires]. El compaginador me dijo “pero Eva, yo tengo cuarenta años de oficio, y eso no se hace.” Salió y me trajo al director del laboratorio. Y le dijo “la señora quiere un fundido a blanco”, así, con toda la ironía posible. Y el director respondió “bueno, veremos.” Y el fundido se hizo.Aclaro que este compaginador era una muy buena persona y pensaba realmente que yo pedía cualquier cosa. Pero yo había leído mucho sobre cine y sabía lo que hacía. Eran otros quienes no sabían. Para mí era más difícil pelear estas ideas nuevas y diferentes que el hecho de ser mujer, que ya de por sí, era un problema.

¿Puede contar cómo fue el estreno de Gente en Buenos Aires?

Un periodista uruguayo me dijo que unas escenas de Gente en Buenos Aires parecían inspiradas en La tregua. Y yo siempre me callaba y no decía nada pero esta vez le dije “perdón, es al revés, vaya al laboratorio Alex y vea la fecha de salida de Gente en Buenos Aires y la de La tregua.” Él me dijo que no necesitaba decirle más, que si así era la cosa iba a escribir toda una nota sobre esto. ¡Cómo no lo vamos a saber si en el laboratorio se cocina todo! Cuando yo terminé Gente… se empezaba a filmar La tregua. La distribuidora nuestra me dijo que la productora de La tregua quería ver mi película, yo dije “no, no quiero que la vea, conozco ese tipo de gente, van a sacar alguna cosita.” Ella me insistió con que era una persona muy rica y poderosa, al final acepté y para qué… Se vino la productora, el asistente de dirección de Renán y casi todo el equipo de la película. Después me contaron, (porque yo no vi La tregua), que así como yo había puesto música clásica y un tango (Beethoven y Troilo) en La tregua había Bach y un tango. Además la escena del café de La tregua entre Ana María Picchio y Héctor Alterio es tan parecida a la de Irene Morack y Luis Brandoni en el café que en un cine porteño utilizaron un fotograma de Gente… para promocionar La tregua.

Pero finalmente se estrenó el 22 de agosto de 1974…

Sí, teníamos asignado el cine Iguazú. Pero La tregua tenía una productora con mucha fuerza. Cuando mandaron La tregua en vez de Gente en Buenos Airesal Iguazú yo pregunté a la distribuidora “¿Y qué pasó?” Me dijeron que bueno, que fuera a ver al dueño del cine Monumental, que sus hijos le habían hablado muy bien de Gente en Buenos Aires. “¿Y por qué tengo que ir yo? La distribuidora son ustedes.” Igual, fastidiada, fui. Además yo soy un poco tímida, y era más tímida en esa época. El dueño del Monumental, que era un cine grande e importante, me recibió y me dio fecha de estreno.

Me acuerdo que en ese momento el crítico Agustín Mahieu, que había visto la película en una función privada y le había gustado, me dijo “vamos a dar una manito, voy a hacer un artículo que diga ¡Por fin se estrena Gente en Buenos Aires! y le vamos a hacer una entrevista a Brandoni.” Yo pensé “¡Qué puede decir Brandoni de la película!” Hablé con Beto y me dijo, “no puedo, no tengo tiempo.” Le dije que la entrevista se la haría Mahieu y entonces, cambió de opinión. Le hicimos a Brandoni una proyección especial. Terminó y me dijo “me gustó”. Después, en el reportaje que le dio a Mahieu dijo cosas que no tenían nada que ver con la realidad. Como por ejemplo que “¡Todos habíamos trabajado en equipo!”, incluido él.

Finalmente la estrenaron. Pero estuvo cuatro semanas y aunque cumplía la media la sacaron. La mandaron al Lorraine. Cuando la sacaron del Lorraine llamé a Torre Nilsson. Sabía que le había gustado porque me lo había dicho Beatriz Guido. Le comenté que me habían dicho que había hecho la misma cantidad de espectadores que El bebé de Rosemary. Torre Nilsson me dijo: “Entonces, defiéndala.” Me fui a hablar con Soffici, que era entonces director del Instituto. Me comprendió rápidamente porque seguro, él habría pasado muchas veces por la misma situación. Me hizo firmar una carta para hacer una protesta oficial. Luego, se inició un juicio a nombre mío. Fui a hablar de nuevo al Lorraine y me dijeron que fuera a hablar con Tato. Yo dije: “Para mí se terminó.” Después recibí amenazas y me contaron que el juicio lo rechazaron porque debía presentarse la distribuidora, no yo. Después tuve que dejar el país.

ENTREVISTA COMPLETA EN: https://cinelatino.revues.org/716

MÁS SOBRE EVA: http://eterdigital.com.ar/la-madre-del-cine-argentino/

WIK

Rodrigo Moreno del Valle  – Perú – 2016 – 80 min.

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Un verano en Lima para un trío de personajes luce invernal. Su contexto, en lugar de evocar un espíritu vacacional y desenfrenado, es motivo de encierro y austeridad. Wik (2016), de Rodrigo Moreno del Valle, sería un terreno adecuado para una historia en donde la crisis, la angustia y la depresión priman. Pueda que la película tenga de esto; sin embargo, sus protagonistas no están hechos para el drama. Por otro lado, tampoco vemos a un grupo poniéndole buena cara a la situación, reaccionando con humor o ironía, a fin de hacerle frente a sus desventuras. En lugar de esto, el comportamiento de los personajes se despliega con sobriedad natural. Estamos hablando aquí de una generación que ha asimilado lo trágico y ha aprendido a convivir con la necesidad, pero, sobre todo, con su rutina.

Esta ópera prima peruana abarca un “week” en la rutina de tres jóvenes limeños, la cual se verá interpuesta por un asunto que podría ayudarlos a sacarle ventaja a su ritmo de vida. En medio de un circuito de charlas, mezclas de tragos y videograbaciones amateur, un individuo de negocios dudosos le ha ofrecido a dos de los personajes un trabajo eventual. Brilla a lo lejos la oportunidad de conseguir un dinero extra y tomarse un “merecido” paseo por la playa, tal como les exige cualquier época de verano.

A pesar de este suceso, Moreno no tiene planes de otorgarle un giro hitchcockiano a su historia (personajes comunes envueltos en su rutina, arrastrados a un conflicto a gran escala). Se podría decir incluso que la fractura de su trama apenas logra perturbar a sus personajes. Por momentos, estos parecen padecer de algún síndrome de ataraxia; pues, a pesar de sumarse los infortunios, la abulia siempre termina por tomar las riendas en el asunto.

Así como dicha fractura, durante el transcurso de la historia, Wik ha venido esparciendo una serie de circunstancias que bien podrían trepar a una serie de conflictos, desde internos hasta banales; muy a pesar, todo se mantiene a línea del ánimo de sus protagonistas.

Sus secuencias lucen como tiempos muertos, mas no lo son, pues las acciones y dificultades no dejan de manifestarse una tras otra. El relato tiene a un personaje desencantado con el mundo artístico, una joven con problemas familiares, hay además una historia de amor.

Especialmente en este último caso, es curioso cómo el tratamiento no desea complicar o dramatizar la situación en cuestión. Rodrigo Moreno no se siente en la necesidad de alimentar fantasías; amantes reconciliándose con un beso apasionado, sus protagonistas montando una venganza maestra contra una pequeña mafia o rompiendo radicalmente sus lazos con su rutina. Es un filme constantemente dominado por las bajas pretensiones. Como lo dice uno de sus personajes: “todos los días parece domingo”. Un día tedioso, sin mucho qué hacer; pero algo siempre tiene que suceder.

FUENTE: http://www.cinencuentro.com/2016/04/18/critica-bafici-2016-wik-de-rodrigo-moreno-del-valle-peru/

ENTREVISTA AL DIRECTOR: http://www.cinencuentro.com/2015/06/28/wik-rodrigo-moreno-nueva-pelicula-independiente-peruana/

 

 

 

 

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