Mburucuyá, de Jorge Acha

Argentina – 1991 – 93 min

JUEVES 6 DE OCTUBRE A LAS 20:30 HS EN EL TEATRO LA LUNA

Pasaje Escutti 915 – Córdoba :: Entrada libre – Contribución voluntaria

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Mburucuyá es el film póstumo de Jorge Acha. Su nombre remite a la voz guaraní para una flor que los sacerdotes españoles de la conquista de América rebautizaron “pasionaria” y utilizaron con fines evangélicos, en tanto su estructura botánica (corona, estambres y estigmas) les servía de recurso pedagógico para relatar la Pasión de Cristo.

Esta apropiación lingüística con fines utilitarios que subyace en la contraposición de vocablos (y que habla del valor simbólico de las palabras como herramienta de conquista) es la premisa conceptual de Mburucuyá, cuyo eje narrativo se centra en de viaje que emprendieron Alexander Humboldt y Aimée Bonpland junto a tres indígenas por la cuenca del Orinoco y que quedara relatado en el libro del botánico alemán titulado Viaje a las regiones equinocciales del Ecuador.

No se trata de una reconstrucción fiel de los textos, sino de una versión sui generis donde el viaje de exploración de los botánicos europeos junto a sus guías aborígenes opera como un disparador para ahondar y reflexionar sobre dos cosmovisiones acerca de la relación del hombre con la naturaleza: la europea y la aborigen americana.

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Al tratarse de un viaje fluvial, el film está concebido como una suerte de roadmovie a lo largo de la cual los cinco protagonistas, a la vez que penetran la flora y la fauna del trópico selvático, van dando con una serie de personajes arquetípicos de la conquista y evangelización americana: sacerdotes, cargueros, príncipes indígenas, cazadores, militares, esclavos, fugitivos, etcétera. Es entonces cuando el romanticismo alemán encarnado en la figura de Humboldt es puesto en trance: casi como una parodia del género documental, el asombrado botánico alemán va narrando en off, durante toda la expedición, los avatares del minucioso relevamiento emprendido sobre los fenómenos de la naturaleza y los sucesos de este nuevo mundo desde los tópicos y las certezas del positivismo europeo. Pero este registro, desde el cual se cataloga y clasifica la realidad, no es empleado para acentuar lo que ya de por sí ofrecen las imágenes sino, por el contrario, para contraponerlo a lo visual, para desarticular o quebrar las categorías artificiales que pretende imponer el lenguaje de la conquista. Ante esta fractura, es el espectador, en definitiva, quien deberá reconstruir su propio discurso.

Fuera de toda concepción realista, la estética del film tampoco apela a una representación verosímil: todas sus secuencias están rodadas en estudio y el vínculo de los personajes con la selva se da a través de distintas formas de trucaje. Pero el artificio no busca encubrirse sino delatarse, poner en evidencia el hecho de que el espectador se encuentra en todo momento ante una representación.

El film cierra con una tercera mirada –ajena a los atributos y prejuicios europeos o aborígenes– proveniente de un inquietante personaje que ha rastreado el curioso periplo del grupo: un jaguar.

Fuente: https://jorgeluisacha.wordpress.com/cine/peliculas/
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