La vie comme ça, de Jean-Claude Brisseau

Francia – 1978 – 95 min.

Ciclo: MUJERES EN EL CINE, MUJERES EN LUCHA

JUEVES 18 DE MAYO – 20:30 HS – en TEATRO LA LUNA Pasaje Escutti 915 – Córdoba

Entrada libre :: Contribución voluntaria

Programador invitado: Gabriel Von Sprecher

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La segunda película de Jean-Claude Brisseau es esta historia de mujeres trabajadoras en el mundo moderno. Filmada originalmente en 16 mm para la televisión francesa, “La vie comme ça” puede ser la obra más radical del director, con sus imágenes de suicidio, la violencia del grupo y la presión sexual. Agnès Tessier sale de los cómodos confines de la escuela hacia su trabajo en una fábrica de productos químicos en un barrio marginal con su amiga Florence. Cuando es bienvenida con acoso sexual, duras condiciones, y trabajos volátiles, Agnès responde presentándose a representante del sindicato con el fin de desafiar el status quo en la fábrica. En esencia, la película refleja la furia de las mujeres de clase trabajadora de todo el mundo. (FILMAFFINITY)

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LA MUERTE Y LOS FANTASMAS
DE LA ‘CHAMBRE VERTE’
por Santiago Gallego

(FRAGMENTO)

Es difícil, al menos para mí, escribir analítica y
desapasionadamente de un cineasta como Jean-
Claude Brisseau. El autor de Céline (1992), al que
sigo regularmente desde hace ya bastante años y
del que he visto prácticamente toda su filmografía,
ha sabido crear una obra que desde la primera de
sus películas que conozco, La Vie comme ça (1978),
no ha dado un solo paso en falso, a la par de haber
evolucionado (evito la palabra crecido, porque desde
sus comienzos fue un autor plenamente maduro),
manteniéndose, desde muy pronto, siempre fiel a una
serie de constantes temáticas y de rasgos de estilo.
Brisseau –al igual que antes que él Eustache, Pialat
o Garrel– ha atrapado a sus exégetas, entre los que
me cuento, en una relación muy especial –imagino
que sin ser consciente de ello ni importarle lo más
mínimo–, una especie de culto privado, cuyas claves
se encuentran diseminadas, nunca de forma evidente,
a lo largo y ancho de una obra que fluye como un
continuum. Por todo ello, me resulta imposible
imaginar la impresión que una película como La Fille
de nulle part (2012) pueda causar en quien intente
abordarla como una obra única, desgajada de toda
una producción anterior a la cual está unida de forma
orgánica e indisoluble, o para quien no entienda lo
que supone habitar, queremos pensar que consciente
y comprometidamente, en este mundo y aun así vivir
por y para el cine (Brisseau se define a sí mismo como
«el hijo de una sirvienta que ha vivido en el sueño del
cine»), con éste siempre como testigo de toda nuestra
vida y probablemente también de nuestra muerte.
El mejor cronista de la vida en el polígono (donde la
remodelación urbana, que ya cuestionara amargamente
Pialat en L‘Amour existe [1960], había encerrado a
la clase obrera, condenada al paro, el alcoholismo,
el abandono asistencial, el tráfico de drogas y la
violencia familiar y vecinal) nunca fue el cineasta
apegado al realismo social que algunos quisieron
ver. Ese cosmos delimitado por las leyes físicas,
falseado por las sociales y explicado racionalmente
por la ciencia, a la cual pertenecen muchos de los
protagonistas de sus películas (el científico de Un
jeu brutal [1983], el profesor de física de À l‘aventure
[2008], el de matemáticas de La Fille de nulle part,
etc.), es tan sólo la primera capa de una naciente
conciencia que intenta descifrar la realidad que nos
rodea, inicialmente insensible a esa vasta extensión
de agujeros de gusano, incomprensibles serendipias,
migraciones de almas y presencias espectrales que se
comunican con el mundo conocido e intervienen
en nuestro destino; recordemos, por ejemplo, las
impagables razones que, en Un jeu brutal, el científico
que lucha contra el cáncer, encarnado por Bruno
Cremer, expone para explicar su delirio infanticida. El
racionalismo se ve pues sacudido por la intervención
de esa otra dimensión intangible, a la que en el cine
de Brisseau se accede a menudo a través del éxtasis
místico y siempre mediante un trauma.

Texto extraído de la Revista LUMIÈRE. 06
http://www.elumiere.net/archivo.php

COMENTARIO DE LUC MOULLET SOBRE LA PELÍCULA:

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La vie comme ça, de Jean-Claude Brisseau

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