El Cine de la Quimera por Juanjo

El Cine de la Quimera

35 Años del Cineclub LA QUIMERA (1981-2016)

Soy optimista porque creo en la fuerza de la

desesperación de los hombres” Jean Luc Godard

El 22 de febrero de 1981, nacíamos en lo que fue el Teatro de los Siete, en la torre de la esquina de Humberto Primo y Avellaneda, Córdoba. Un grupo de ‘jóvenes viejos’ y ‘viejos jóvenes’, poníamos en marcha el Cine Club LA QUIMERA, un poco Chaplin y otro, fabulesco. Muchas ideas y ganas de hacer cosas en nombre del cine, ‘la expresión de los bellos sentimientos’, según define Godard. Revisiones. Ciclos. Autores. Escuelas. Géneros. Países. Pedagogía. Empezamos en el Teatro Córdoba de calle 27 de Abril, con un ciclo de las únicas 3 películas que estaban en el país en ese momento: UNA MUCHACHA SIN HISTORIA, ANITA G. (1966), TRABAJO OCASIONAL DE UNA ESCLAVA (1973) y FERDINANDO, EL DURO (1976), en 16 mm. del maestro Alexander Klüge. Seguimos en ACIC, de calle Maipú al 300 y terminamos el primer año, en ‘la piojera’ de calle Colón al 1500, revisando en 35 mm. la ‘nouvelle vague’. Cineclubismo, a secas.

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Luis Ordóñez, Darío Cárdenas, Guillermo Miravalles y JJG, primera nota en Diario TIEMPO DE CORDOBA

El Taller de Cine Infantil para chicos de 5 a 12 años, nos marcó a fuego. Crecimos con ellos. Maduramos los conceptos. Y nos animamos al taller para adultos. En la dictadura, DIOS Y EL DIABLO EN LA TIERRA DEL SOL y EL ACORAZADO POTEMKIN, juntas. Alguna/os amigos fundadores, se fueron a crear ‘otras casas’. El exilio. La soledad. No pudimos volver a ver a otros. Seguimos trabajando. El cine como bandera. El hombre como objetivo. Desde el ’82, estuvimos por tres años en la sala del Colegio de Farmacéuticos de calle Corro al 100.

Vino la democracia después. Habíamos aprendido a caminar. Y eso fue bueno. Cada año se fue haciendo más difícil la tarea. Con Luis, con Darío, con Roberto, con Susana, con Cristina, con Guillermo, con el ‘Peña’, con Carlitos y los que se anotaban gratuitamente, seguimos construyendo la quimera. Nos recordaba a los antecedentes inmediatos: el Sombras, el Lumiere, El Ángel Azul, el Cinematheque, el Colegio Médico del Luz y Fuerza, el Córdoba, etc. Y según pasan los años, seguíamos cantando bajo la lluvia fresca y cristalina hasta que llegaron problemas y dificultades de todo tipo, incluidas las humanas, claro. Una programación difícil de armar coherentemente. Las copias en 16 mm. fueron estropeándose y no se repusieron a tiempo. Cerraron distribuidoras y acudimos a las embajadas generosas e incipientes videoclubes.

La crisis del cine. Pocas exhibiciones en 35 mm., entre ellas PIERROT, EL LOCO. Algunos estrenos en 8mm. (LA MUERTE DE PASCUAL DUARTE, EL LUGAR SIN LIMITES) y los trabajos que se filmaban en ese paso/soporte en el país. Vino el recambio generacional. Llegaron el Enrique, la Paula, el Santiaguito, la Liliana, el Luca, el Pablo, etc. y seguimos apostando al amanecer. Convocados por la idea. Aprendiendo a querernos/los. Ese espectador que siempre estuvo dando la mano fraterna. Opinando. Solidario. Simple. Rohmer y ‘la rodilla de Clara’. Poplaskaia ‘en una noche de agosto’. Buñuel con ‘el último suspiro’. Paradzanov con ‘los caballos de fuego’. Kohon preguntándose ‘qué es el otoño?’. Landeck anticipando los tiempos aciagos con ‘gente en Buenos Aires’. Littin llegó con ‘el chacal de Nahuel Toro’. Ioselliani juró amar el cine con ‘…y se hizo la luz’. Fellini jugó con ‘los payasos’. Y todos los otros. Los de aquí y los de afuera. Aportando un poco para conocernos mejor. La vida y la muerte convivieron muchas veces sin resquemor alguno. En la política, nada de eso sucedía en la pelea por escalar.

Cambiamos de sala muchas veces: Facultad de Arquitectura, Obispo Mercadillo, Apeiron Zool… demasiadas, tal vez. O no. Amantes del cine en celuloide, nosotros tuvimos que aprender a trabajar con la pantalla ancha y el video. La tecnología y sus avances. La crisis visceral de este país y los otros. Vino el tiempo del cólera. Con o sin amor.

Seguimos trabajando porque la utopía existe. Las ideologías no han muerto. Más allá de la caída del muro de Berlín, el muro existe entre los humanos. A partir de 1990, una experiencia alucinante nos esperaba en la puerta del año nuevo. Nos albergó el Si.P.O.S. (Sindicato del Personal de Obras Sanitarias) y la maravillosa CASA DE LOS TRABAJADORES fundacional, de calle Deán Funes al 800 primero y al 900 después. Tocaron timbre y abrieron la puerta de la Casa para trabajar y colaborar el Camilo, las Vikis, la Paula, el Juan, la Cele… Sin dejar de ser intelectuales, somos trabajadores de la cultura y anduvimos por las calles peleando por nuestros derechos cuando se privatizó Obras Sanitarias. Algunos prejuiciosos, se asustaron. Otros, aplaudieron la consigna y nos acompañaron con ‘la terquedad de la esperanza’.

El 23 de diciembre de 1992, se nos muere en un accidente el amante amigo Luca Lucaraz y ‘con desmesurados ademanes se alejó en medio de la noche: parecía que andaba recogiendo estrellas’. Así, entre la risa por el recuerdo y el llanto por el presente, abrimos las puertas del ’93. Con el neoliberalismo instalado en suelo argentino. Se cierran fábricas. Venden todo a bajo precio y peor postor. La frialdad de la estadística: apenas el 10 por ciento de la producción cinematográfica del mundo, puede verse en nuestros cines que empezaban a ser multicines. Y ese año precisamente, empezamos la temporada número 13 pidiendo UN LUGAR EN EL MUNDO. Llegaron LOS TRAIDORES sindicales y los otros. Llegó Tatí y PLAY TIME al compás de la sátira feroz al mundo moderno. De vidrio y plástico y ruidos molestos y chicos limpiando parabrisas y mujeres solas andando por las calles y hombres cansados de buscar un trabajo.

Y el cine vino con nuevo lenguaje, tan insolente como la voluntad de vivir en esta intemperie. Llegó UN CORAZON DE INVIERNO y las cosas parecieron distintas, mientras los desposeídos dormían en los zaguanes y la violencia se instalaba en lo cotidiano como rutina.

Nos visitaron Santiago Álvarez, Fernando Birri, Daniel Viglietti, Carmen Guarini, Osvaldo Bayer y Leo Masliah con ‘la mujer loba ataca de nuevo’, junto a otros que atestiguaron sobre la injusticia y la corrupción. El cine latinoamericano desfiló por la pantalla ancha, priorizando el cine argentino, los viejos y los nuevos. El cine del mundo tuvo su homenaje al cumplirse los 100 de su nacimiento y fueron casi 40 horas de exhibición continuada, cuando el ’95 iba cerrando la puerta y abría la ventana el ‘96. En un invierno muy frío, el dirigente sindical ‘progresista, democrático y pluralista’, decidió cerrar la CASA DE LOS TRABAJADORES y el 31 de julio de 1997, hubo que entregarla a la inmobiliaria.

El nuevo siglo de acercaba y LA QUIMERA caminaba por las calles angostas y bacheadas de esta ciudad, buscando otro lugar para no olvidar que el amor es más fuerte. Mascullando la bronca y ‘la rabbia’ de otra nueva decepción, aparecieron otra/os que palmearon el hombro con mucha fuerza para buscar otro lugar donde nos atiendan mejor. Y en el Cine Club Municipal, nos abrieron las puertas. Como debe ser: de par en par. En noviembre del 2001, hicimos una primera prueba piloto y el vuelo fue bueno y duró dos meses y quedó abierta la ventana para seguir todo ese año 2002 y 2003. Y no es poco, tanta generosidad, solidaridad y fraternidad, sorprende un poco en ese momento de la historia donde percude el sentimiento de la mediocridad. Ese mismo Municipal, a fines de 2003, nos dice que ya no podríamos estar… pero nos trasladamos a la sala del Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba de calle Rondeau. Trabajamos todo el año 2004, realizando nuevos ciclos: revisión de la filmografía de Raymundo Gleyzer EL MUNDO DEL TRABAJO (imperfecto); A PURO ESTRENO(S); ciclo dedicado a JACQUES TATI y otros. El 2005, también nos encontró sin sala, pero conseguiremos manos solidarias y abrirán sus palmas de las manos como las puertas de un lugar para estar y presentar dos ciclos programados: el Cine EXPERIMENTAL y el Cine DOCUMENTAL a través de la historia del cine. Encontramos en la gente de EL AVISPON VERDE, ‘buenos muchachos’ que también habían sido dejados sin techo desde la estancia ‘elitista’ que era el shopping cinematográfico del Municipal. Hicimos un ciclo de Abbas Kiarostami en una de las salas del Complejo Gran Rex; cine canadiense en la Escuela de Lenguas; cine cubano en la Luis de Tejeda y terminamos el año con un ciclo de revisión del ‘fata morgana’ Werner Herzog en el subsuelo del Museo Caraffa y estrenos exclusivos en camaradería con otro hermano del interior que tenía ‘los ojos abiertos’ (Roger Alan Koza) ante tanta perversidad e injusticia del mundanal ruido cotidiano que imponemos los seres humanos y las políticas de turno.

En la Sala Digital del Espacio INCAA Km. 700, Ciudad de las Artes, trabajamos durante 2006 y 2007. Desde antes nos conocimos en la lucha por la LES, pero entonces, formamos un colectivo con Cine EL CALEFON, jóvenes inquietos todos vinculados al cine, a la crítica, a la realización, a la edición, a la producción. Llegaron ahí Ana, Juaneme, Ezequiel, Matías, Anita, Lucía, Juanby, Julay, Ana con su ‘potaje’, Chaki, Jimena…cada uno haciendo su aporte desde el sentimiento solidario. Con ellos juntos, nació la revista NUESTRA MUSICA, un lugar donde opinar y contar de nuestros ciclos de cine y las problemáticas que nos preocupan. Llegaron películas de realizadores como Eric Rohmer, Raúl Ruiz, Stan Brackage, Mirand July, Víctor Gaviria, Thomas Heise, Byambasuren Davaa, Jan Svankmajer, Philippe Garrel, Béla Tarr y mucho nuevo cine latinoamericano como Claudia Llosa, Josué Méndez, Rodrigo Bellot, Paz Encina y otros. Llegó PARAPALOS de Ana Poliak y con él, la amistad incondicional del ‘germaniano bonaerense’ Adrián Suárez. Como cierre del 2006, estrenamos en tres funciones increíbles MIS PIES de Matías Herrera Córdoba, integrante de EL CALEFON.

En 2008, abrimos la 28º Temporada en la CASA DE PEPINO con un ciclo dedicado a Sharunas Bartas con un catálogo diagramado y escrito en Córdoba, pero impreso en Lituania por gentileza de la Embajada que también trajo todas las películas. Luego encontramos las manos solidarias y abiertas del Teatro LA LUNA. Seguimos trabajando con otros ímpetus e incorporamos nuevas actividades para desarrollar. A mediados de año y con la complicidad de Ernesto Ardito y Virna Molina, hicimos un curso sobre Cine Documental Integral, con más de 50 personas trabajando teórica y prácticamente durante tres días. Paralelo, con los realizadores, hicimos una gira en dos etapas por el interior de la provincia (Mina Clavero, Villa María, Río Ceballos, Huinca Renancó, Canals, La Carlota, etc.) llevando en gira, como los viejos radioteatros, a CORAZON DE FABRICA, filme de los realizadores también de RAYMUNDO, madurando la experiencia de los trabajadores de Zanón y su fábrica recuperada.

Cine latinoamericano, un ciclo programado por ‘otros’ hermanos amantes del buen cine (Alejandro Cozza, Emiliano Cárdenas, Roger Koza y Video Club EL MIRADOR), cerrando la temporada con el filme de la ex alumna e integrante de LA QUIMERA, Liliana Paolinelli mirando CON SUS PROPIOS OJOS las cárceles y al cine.

2009 nos encuentra trabajando. El sábado 21 de febrero, realizamos la 2da. Reunión de Cineclubes Cordobeses en CINEFILO BAR. Una veintena de cineclubes de Capital y del interior, nos convocamos para ocupar un lugar en la Ley de Cine del INCAA, para organizar tareas conjuntas y en abril festejar la Semana del Cineclubismo con motivo de los 53 años de la creación de la Federación Argentina de Cine Clubes (FACC). En cuanto a la programación, ya asoman algunos nombres desconocidos para los espectadores cordobeses: Jean Marie Straub/Daniélle Huillet, David Perlov, Pedro Costa, Chris Marker y otro/as. Más cursos, más revistas, más giras por el interior, más peñas luego de la función habitual de los jueves… más pasión por el cine.

Sobre el diciembre del año, presentamos en el Centro Cultural España Córdoba de calle Entre Ríos, LA QUIMERA DEL CINE, un libro sobre nuestra historia, la tuya y la mía, incluidos en un país que nos lleva y nos trae no siempre como querríamos. Un señora que leyó el libro, me llamó para decirme que LA QUIMERA DEL CINE parece ‘un libro escrito por todos’. Y entonces, corroboramos que es un libro escrito para todos, en lo solidario, en lo colectivo, en la búsqueda de una razonable convivencia que nos respete mutuamente, mientras que la responsable de la biblioteca del Centro Cultural, no aceptó los dos volúmenes regalados porque no se hablaba muy bien de su director. Se los perdieron…

El alba del 2010, se levantó temprano, antes de que se ocultara la luna. Y volvimos a entrar a LA LUNA, ese lugar que queremos porque nos cobija, nos hace sentir mejores creando los sueños que imaginan miles de imágenes de las películas que cruzan por la pantalla blanca que, en toda función, armamos y desarmamos. Nos visitaron amigos colombianos con su cine, estuvo Gustavo Galuppo dictando un curso sobre la poesía de su cine, CRIADA ganó el MARFICI, se estrenó BUEN PASTOR UNA FUGA DE MUJERES, se pudieron ver las primeras imágenes de YATASTO y nos fuimos DE CARAVANA al 25 Festival Internacional de Mar del Plata porque la película de Rosendo Ruiz participó en la Competencia Internacional, llevándose el premio del Público y FEISAL que otorgan las Escuelas de Cine de Latinoamérica.

Volvimos a desandar ciclos diversos y hasta otros entrañables amigos del arte y el compromiso, programaron un ‘mejunje’ y fue la mirada de los otros en nuestra programación: abrir puertas para no negarnos el deseo y el placer de ser. FOR EVER MOZART del amigo y maestro Jean Luc Godard, volvió para cerrar el año y abrir un ventanal así de grande, etéreo como tu sonrisa, sublime como tu boca, verosímil como un cine que nunca dejaremos de hacer, humilde como el abrazo que das cuando nos encontramos y con olor a glicinas como tus besos.

Llegando a fin de año, muchos contratados del Cine Club Municipal, dejaron de serlo: el autoritarismo y el elitismo, volvió a repetirse otra vez como en 2003, cuando expulsaron a LA QUIMERA, EL AVISPON VERDE en 2004, de una casa que debe ser de todos.

En las puertas del 2011, otra vez asoma un nuevo 22 de febrero y anuncia que cumplimos 30 (sí, treinta!) añitos desenfundando el polvo de la cultura cordobesa y acariciando los rostros que amamos. Como dice Gonzalo Vaca Narvaja: En cada una de sus cartas se teje una trama vital, irreverente y conspirativa frente a los imbéciles y frente a la indiferencia del mundo, del pariente y el vecino. En ese sentido es una poética de la vida donde literatura, música, pintura y cine, se hermanan en el pleno acto de vivir.

El jueves 10 de marzo en LA LUNA de Bº Güemes, junto a Mónica y Graciela, a metros de la cañada invadida por los rascacielos con gusto a soja y deforestación que desertifica el interior, Gustavo Fontán nos traerá su película ELEGIA DE ABRIL: un libro amarillo por los años, un poeta en el olvido, pero con la terca tarea de un hombre, sale a luz en el bolso del bisnieto. Un curso sobre Cine y Literatura: leer la realidad soñando imágenes. ‘El mundo está frente a nuestros ojos y nuestra alma; estamos en el mundo. Pero el mundo es en general. Una mirada, en cambio, es en particular: un acceso personal al mundo, una selección única. El relato, en el arte, es la expresión de una mirada’, señalaba Gustavo Fontán, el limonero real.

Y durante todos estos años, hasta llegar a nuestro 35 aniversario, habrá recuerdos inequívocos de una quimera que supimos construir con el cine de todas las épocas, fotogramas sobre fotogramas, panorámicas y travellings combinados, primeros planos que alcanzan en el zoom su máxima expresión emotiva, planos generales que otean un horizonte a punto de estallar en el sol que está naciente como esta esperanza nuestra, el fundido a negro que es blanco en la mirada o azul en el sentimiento, el suspiro del corte que sigue el aliento en el otro plano, la antojadiza sintaxis que descubre un falso raccord, la diégesis narrativa escondida entre separadores, una cortinilla que se cierra para ocultar una cachetada, un abanico que se abre para dejar ver el beso en el final del filme que disfrutamos. Nos acompañarán varios duendes que recorren los rincones del teatro/cine de la quimera en la luna: Sergei Loznitsa ‘la soledad del corredor de fondo’, Glauber Rocha y el cine que abrazó por primera vez a nuestra América del Sur, Lionel Soukas, el imaginario sensual de su insolencia, el tutú brillante de la videodanza, Andrés Di Tella dando un taller sobre el país del diablo que nos tocó, el músico contorneando su cuerpo ante el rasguido de su guitarra, la bailarina soñando con su bailarín predilecto…como dice Jean Marie Straub , ‘una forma sin idea no tiene sentido’. Aparecieron nuevas películas en el cine argentino, nuevos realizadora/es que nos visitaron y dejaron la impronta del momento: Liliana Paolinelli diciendo ‘amar es bendito’, Santiago Loza y ‘la invención de la carne’ a través de ‘los labios’, Gustavo Fontán y ‘la orilla que se abisma’ con viejas imágenes del Juanele a ‘la intemperie sin fin’, Milton Secchi y su ‘lo-fi’ del ‘verano’, las nuevas películas de Cine EL CALEFON: CRIADA, EL GRILLO y las series que ganaron espacios a fuerza de ‘valor y coraje’, parafraseando a los festivaleros. El Proyecto de Ley de Producción Audiovisual, fue elaborada en un colectivo cinematográfico donde estuvimos todos los que hacemos cine y sus matices. Mientras ‘los campesinos’ buscaban su lugar en el mundo seriado de producción digital, nos abrazamos otra vez a ese espectador que coronó el trabajo, el compromiso y el lenguaje. Países sudamericanos se hermanaron en las producciones y hasta el amor trascendió las fronteras: un chófer de colectivo, con manos muy finas y de caricias inteligentes, puede hacer un desnudo para la película que viene sonando. La jubilación (no de mi vida, eh?), llegó en 2014, después de trabajar 40 años, mientras se gestaban los cacareos recios y generosos de ‘gallos rojos’, comprometidos con la historia y el amor al prójimo. Viajamos a Japón acompañando NOSOTRAS.ELLAS y Hiroshima estuvo presente a través de los museos, los largos recorridos de miles de escolares que no deben olvidar lo que nos pasó, en una Plaza de la Memoria contra el olvido. UNA QUIMERA es el tema tesista de tres hermosas y generosas niñas estudiantes de la materia que nos une y desune, Mónica y Graciela decidieron casarse luego de años de convivencia, mientras la cerveza, el speed con vodka y el vino, abraza nuestras lenguas, manos y cuerpos hasta que el amor pudo más: ‘cuando el cine no es documento, es sueño’.

Desde aquel comienzo con Klüge en 1981, caminando veredas angostas como las mezquindades humanas, parecidas a la de los habitantes de esta ciudad mediterránea y su reaccionaria frivolidad, Nina y Fermín, aparecen allí, en el horizonte, como lo mejor que tenemos. Mientras, el cotidiano y su furia, endurece nuestra piel al amparo de la impunidad y los globos amarillos que empañan ‘un cielo tan azul’.

Un agradecimiento a todos los que hicieron posible esta quimera del cine. Y también para todos aquellos que hicieron lo imposible para que esta quimera del cine, no lo sea: ‘el cine es la verdad a 24 cuadros por segundo’.

Juan José Gorasurreta

Anocheciendo suavemente en Villa Allende y en San Gregorio junto a mi madrecita rodeado de mis (nuestros) afectos, este jueves 27 de enero del 2016, mientras David Bowie, dice que las estrellas son negras y Jacques Rivette camina lento hacia el purgatorio…

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