Hablando de cines

Abrimos aquí una nueva sección de Nuestra Música, dedicada a mirar un poquito hacia adentro y hacia afuera, del cine y de nosotros. En las próximas revistas, alguien responderá a lo que hoy publicamos, y luego otro responderá a eso, y así. Mientras tanto, ustedes también pueden participar, dejando sus opiniones en el blog. Se enciende la luz… cámara… acción!
hablando sobre cine cordobés…

1 — Autorreportaje

¿Que pienso de la creación del cine en Córdoba? ¡En qué aprieto me ponen!

Lo siento, nada bueno. Es la tercera vez este año que me piden una opinión escrita sobre el tema. Me negué a hacerlo antes por considerar que mi opinión al respecto nunca seria constructiva. Conciente del peligro de todas las generalizaciones que pueden desprenderse de mis palabras decido no seguir esquivando el tema.

Entre cinéfilos cordobeses hay un comentario recurrente, de esos que se dicen en voz baja pero que nunca se gritan. La idea, con más o menos peros, es esta: hay (varios) miles de estudiantes de cine en nuestra ciudad, hay (algunos) espacios de difusión/creación cinematográfica alternativa en Córdoba. Esos “varios” con esos “algunos” (recurro a los anónimos y a la vaguedad adverbial solo por obvia falta de espacio) nunca van de la mano ni se juntan. ¿¡Por qué!?

La respuesta nunca seria concreta porque las fuerzas existentes entre esos “varios” y los “muchos” son múltiples por su propia categoría de adverbios de cantidad indefinidos. Pero se pueden proponer ideas rectoras para generar nuevas líneas de tensión.

¿Un realizador cinematográfico debe ser cinéfilo para hacer cine y tener una obra de calidad a sus espaldas? No, no es necesario. Los casos de cineastas famosos que no son cinéfilos son muchos. Pero pienso en los que si lo son, y caigo en la cuenta que son los que me gustan y me interesan. Con todas las excepciones del caso.

¿Entiendo al cine sin Godard, Truffaut, Rohmer, Varda, Resnais, Chabrol, Rivette? ¿Sin Nouvelle Vague? No, no lo entiendo. ¿Se entiende a la Nouvelle Vague sin Henri Langlois y sin Andre Bazin? No, no se entiende.

Está demasiado disociado en Córdoba el lugar de creación con el lugar de exhibición y eso no es para nada bueno ni augura un futuro para nada auspicioso.

¿La culpa es del estudiante/egresado de cine? No, no toda. Aunque su abulia es alarmante.

¿El problema esta en su profesores entonces, en la gente que enseña cine en Córdoba? Si, es uno de los (tantos) problemas concretos.

¿No es gente calificada? Si, es gente muy calificada probablemente.

¿Es gente a la que le gusta el cine? No, no suele ser gente a la que le gusta el cine, no es cinéfila para nada. Nunca vi profesores de cine en La Quimera. Me van a responder que lo hacían 15 años atrás. ¿¡¿Porque ahora no?!? No había profesores de cine en la proyección de Historias Extraordinarias de Mariano Llinas. ¿Se puede enseñar cine hoy en Argentina sin haber visto Historias extraordinarias, o sin haber visto Belle Toujours en La Quimera o sin conocer a Sarunas Bartas? Si, se puede. ¿Se debe? No, no se debería. Hasta el año pasado yo enseñaba cine sin haber visto estos films y lo hacía igual. Pero ahora estos cineastas me obligan a hacerlo desde un lugar mejor. Lo mismo digo respecto al acto creativo y realizativo.

¿Esos profesores pueden contagiar el amor al cine y lograr que sus alumnos filmen cosas importantes? No, no pueden. De esa ausencia de dinámica nunca saldrá nada bueno, salvo de casualidad. Nunca vi un film hecho en Córdoba que haya significado algo para mí. Solo recuerdo algunas imágenes aisladas (nunca su conjunto) interesantes. Y observé muchos. ¿Puede haber algunos que no conozca y que sean buenos? Es probable.

Hoy todos agarran una cámara y pueden filmar, eso no significa hacer cine, ni tener una mirada. Si los que crean imágenes no tienen mirada, ¿me interesan entonces los trabajos que ellos realicen en un futuro? No, no me interesan. Filmar el mundo significa comprometerse con él. Hacer cine significa comprometerse con una mirada.

La paradoja es que esta gente de cine sin mirada que no frecuenta los circuitos alternativos de exhibición recurren a ellos para que proyecten sus películas y pretenden que todos vayan a verlas. Los que no ven el mundo quieren que el mundo los vea.

Están apareciendo circuitos alternativos de difusión cinematográfica. No son masivos, pero tienen un público fiel y renovable (nunca gente del medio cinematográfico). Esa gente mirando ya esta haciendo cine y es cuestión de tiempo nomás para que alguno tome un cámara, le pregunte humildemente a otro (a un técnico), cómo se prende y empiece a filmar el mundo. Eso es hacer cine. Tengo Fe en esa gente. Tengo Fe en ese cine en Córdoba.

No entiendo al acto de filmar disociado del acto de ver, e ir a una multisala a ver películas no es ver. No nos engañemos.

ALEJANDRO COZZA

2 — Hablar de cine cordobés…

Hablar de cine cordobés, para mi es hablar de cortometrajes; ya sea porque no se producen tantos largometrajes o por mi cercanía con el Cineclub El Corto.

De por qué no se producen tantos largos no tengo idea (pero intuyo las causas…) ahora, de la calidad y cantidad de cortometrajes si se un poco.

Los cortometrajes cordobeses reflejan en muchos casos el trabajo y esfuerzo hecho desde las escuelas de cine (tanto privada como pública), son trabajos bien pensados, con guiones sólidos y seguramente escritos y vueltos a escribir un par de veces antes de filmarse.

Una de las cuestiones más interesantes puede ser, que si bien se siente el sabor local ya que se utilizan mucho los paisajes de las sierras y de las calles, no se quedan en historias comprensibles solamente para el público cordobés; hay una búsqueda propia dentro de cada director o equipo de trabajo, un intento por no parecerse a nada ni a nadie, por encontrar el lenguaje que la historia necesita y hacer que ésta sobreviva y llegue intacta a los ojos del espectador.

Se expresan conflictos del humano contra sí mismo, del humano contra otro humano, del humano contra la naturaleza, los cortometrajes son una fuente inagotable de propuestas que llegan a la pantalla generando mucha expectativa y permitiendo que este asunto del “hacer cine”, no pare.

La llegada de la tecnología a todas las computadoras no ha menguado la necesidad narrativa; se hacen animaciones y se utiliza el after effect como excelente recurso, pero la historia, el cuento, el argumento se sostiene y se percibe… no es “cine efectista”, es más inteligente que eso…

Es que en temática, género y formato no descartan nada, porque tampoco temen a mantener la narración más “convencional”, por el contrario, presentan historias complejas de maneras muy sencillas y claras; experimentando con ficciones contadas a modo documental, con la cámara en mano y los silencios largos de la vida misma.

Hacer un corto puede llegar a ser el inicio de un camino para hacer un largo, pero también puede ser un ejercicio del cine contemporáneo que propone otra forma de narración, que refleja muchas cosas buenas (la capacidad que se demuestra de hacer con muy poco algo hermoso) y otras no tanto (la falta de apoyos reales para producir un largo) pero también necesarias para despertar la mente de los espectadores.

Juliana Botero

Cineclub “El Corto”

3 — Córdoba Sin Planos

Octubre 17, 2008

por Roger Alan Koza

La imprecisión, hija de la generalidad, no ayuda a pensar a fondo. A menudo, generalizar transparenta los prejuicios de quien emite sus juicios, declaraciones que pretenden dilucidar un fenómeno X. ¿Qué puedo decir, entonces, sobre el cine en Córdoba sin pactar con esa operación casi obligada a la divagación pretenciosa?

Mi única experiencia concreta con el cine que se realiza en nuestra provincia ha sido mi participación como jurado en Caravana de cortos (2005) y Cortópolis (2006), proyecto este último que considero el evento más importante, en materia cinematográfica, de la provincia.

Los cortometrajes cordobeses que he visto siempre me han dado la misma sospecha: ¿qué cine verán sus realizadores? ¿Qué entienden por cine? ¿Piensan todavía sobre la dignidad de un plano? Creo que no, aunque hay excepciones.

Un cineasta que no piensa sobre la forma del cine es un sujeto que usa una cámara, concepción pragmática y reduccionista bajo la égida del buen relato. En efecto, hay un imperativo narrativo que domina el imaginario de los realizadores, como si el cine fuera gente que habla y se vincula entre sí en función de sostener una historia. No se trata de desestimar la narración cinematográfica pero sí de problematizar un paradigma hegemónico. Además, quienes eligen contar historias con sus películas deben confrontarse con un escollo: ¿cómo vincular sus historias con la Historia? En otras palabras, muchos cortometrajes que he visto parecen transcurrir en el limbo, en un lugar sin historia, sin política, sin lucha de clases. Y con esto no quiero decir que tienen que hablar de los derechos humanos, la dictadura, o lo que fuera. Digo: nuestros modos de experimentar la intimidad, el cuerpo, las pasiones, el dolor, la solidaridad están atravesados por un sedimento histórico y social. ¿Cómo mostrar esas fuerzas sociales en los gestos, las palabras, los lazos afectivos? Un cineasta no puede desentenderse, a mi juicio, del mundo que lo rodea, y si quiere filmarlo debe sobrepasar el sentido común, el más común de los sentidos y el más peligroso a la hora de pensar y crear.

Finalmente, está el problema de los recursos. No es menor. Sin embargo, un cineasta como Pedro Costa ha hecho la película más importante del siglo XXI, Juventud en marcha, con una cámara que muchos estudiantes pueden llegar a adquirir o alquilar. El tema es que Costa sí piensa los planos, dialoga con la tradición y no se deja tentar por la liviandad de las cámaras de mano que obligan a la movilidad: filma planos fijos, porque así lo requiere su concepción de puesta en escena. Córdoba necesita de planos. Entonces podremos hablar de cine.

Foto: fotograma de El hombre de la cámara.

Este texto fue publicado por la revista Nuestra Música, Córdoba, septiembre 2008.

COPYLEFT 2008 / ROGER ALAN KOZA

4 — Carta de las puertas

Queridos Alejandro, Juliana y Roger,

Mis compañeros de La Quimera me piden continuar con una discusión sobre el cine cordobés que comenzaron ustedes hace ya unos meses en NUESTRA MÚSICA.

Roger y Ale compartían un mismo reclamo, advertían una misma ausencia. Los cineastas que trabajan en Córdoba deberían adoptar una mirada, tendrían que pensar cómo poner un plano a la altura de la Historia propia. Hoy por hoy no sabemos y hemos olvidado cómo y por qué montar la cámara en un carro con ruedas puede ser un acto abyecto, frecuentemente olvidamos que creer demasiado en la belleza de un plano puede ser olvidar que ya no somos inocentes. Olvidar que hace mucho sabemos que detrás de mostrar, siempre hay un cómo mostrar.

¿Estos filmes nos hablan de la misma porción del mundo en el que vivimos y morimos, y testimonian esa unidad del cine en que los hombres que los habían realizado creían?

Tomo esta pregunta del critico cineasta Jean Claude Biette, y el cine cordobés parece decantar en un contundente NO. El sabor local y la tonada jocosa no terminan nunca de configurar la geografía que nos circunda, y aún más, nosotros, los cineastas, parecemos querer evadirla, escamotear toda referencialidad social, política, geográfica o incluso la del mismo lenguaje.

Y qué es una cámara después de todo? Una máquina. Que es un ojo? Otra máquina. Que es un cineasta? Un maquinista. Y como todo maquinista, somos o deberíamos ser también, trabajadores.

Cuántas veces pensamos si montar un plano justo antes o después de que alguien ha comenzado a hablar puede significar que lo hagamos libre o esclavo? Durante los 40 minutos que hacen falta para instalar un carro que mueva la cámara, recordamos que alguien alguna vez pensó que todo el problema de un cineasta es dónde comienza un plano y dónde finaliza?

Es preciso hacernos cargo de lo que significa ser colegas de la misma historia que han atravesado Chaplin, Birri o Mizoguchi. Es preciso tomar sus preguntas para poder responderlas con planos. Deberíamos poder situar nuestra cámara frente a una puerta abierta y aprender hasta dónde es posible llegar. Al fin y al cabo, para ser capaces de situar una mirada, ineludiblemente deberemos poder situar sus límites.

Ezequiel Salinas

Cineclub La Quimera

5 —

Estamos hablando de las producciones de cine en Córdoba. De un problema generalizado pero en torno a, en definitiva, producciones particulares. No sólo comparto opiniones como las de Alejandro o Ezequiel, sino que me reconozco como parte de quienes hacen correr esa voz entre espectadores y programadores en los cine clubes.

Mi mirada ahora partirá desde otro lugar, desde la importancia de lo que estamos haciendo realizadores, espectadores, programadores y críticos, la magnitud o el alcance de esto y de eso que llamamos “cine en Córdoba”. Por que no cine cordobés?

Sencillo, yo no soy cordobés, ni mi compañero de trabajo lo es y la gente que abunda cine clubes, equipos de trabajo y etcéteras tampoco es toda de esta provincia. Además, por ejemplo, parte de la gente que trabaja en La Quimera ha realizado trabajos teniendo por locación principal Catamarca, mi provincia de origen. O sea que tampoco es Córdoba el lugar al que las producciones audio-visuales refieren.

He aquí un detalle no menor: La producción acá es un “compuesto de tráfico”, desde que es una ciudad en la que se estudia cine:

Llegan estudiantes- Salen a hacer prácticas – Vuelven cortos o medios a exhibirse en la ciudad.

Los que abandonamos la academia seguimos en este tráfico de una u otra forma.

Acá se produce. Si, pero no siempre esta gente se queda acá produciendo. En Catamarca, por ejemplo, (es el caso que conozco) la producción audio-visual esta creciendo (cuantitativamente) con una celeridad increíble. Y hay desde hace unos años 2 o 3 cine clubes, cosa impensada hace 6 años atrás, cuando escapaba yo a esta ciudad con la excusa de estudiar cine.

Yo no se si vi cosas Importantes acá. Como realizador incipiente y pretencioso, haberlas visto fue importante. Cosas igualmente pretenciosas, pero que no se quedan ahí.

“Serge e iloloy” (2006-2007) de Pablo Pico. Otro que no es cordobés, alumno de la UNC. Y las vi en un cine club y no es una práctica de la UNC. Si es un trabajo de cinéfilo, o de alguien que ve y lee mucho cine. También vi “Morcilla” (2005) un documental ensayo que arremete contra la imposición del formato en el ámbito académico del cine. Y acá una paradoja: Ignacio Cavina, su realizador, es porteño. Buenoss Aires es a donde vamos a buscar el CINE en la Argentina.

No pretendo una confrontación chauvinista. No por favor. Sólo estoy remarcando la inmensa posibilidad que, de pronto, dan estos factores.

Córdoba sigue siendo el lugar de reunión de esos trabajos y lo festejo. Luego no será solo Córdoba y esa será la consecuencia y también lo festejo. Festejo este diálogo entre periferias, más o menos periferias del cine, unas más que otras. A partir de ahí y justamente por que no espero que cada provincia argentina tenga su propia fábrica de salchichas-películas ni tampoco estoy en absoluto cerca de defender la representación tradicionalista (sálvenos Martel). A partir de ahí, digo, es de donde veo la utilidad de nuestra labor como realizadores, espectadores, críticos y programadores en esta ciudad.

Por último, eso es lo que considero yo cine en Córdoba. La labor de los cine clubes me parece cine en Córdoba. Viendo a un lituano, es cine en Córdoba y ver con otros para charlar con otro, también es hacer cine. Ahí es donde me sigo educando y entrenando espiritual, intelectual y prácticamente.

Con todo esto sólo quería calcular el alcance y el para qué de nuestras opiniones y preguntas, del esfuerzo intelectual de problematizar la producción y el modo de ver.

Diego Martínez – Vecino de Güemes

6 —

Me gustaría escribir: bueno, yo creo que desde hace unos años el cine de córdoba es así y asa con un poquito más de esto y un poquito menos de lo otro … con el tiempo ha construido una mirada clara que promueve la critica profunda de la realidad… bla, bla bla…. Pero en realidad, lo primero que tengo que decir para ser sincera sobre este asunto, son mis dudas…

¿Existe un Cine de Córdoba? ¿Existió alguna vez un Cine de Córdoba? ¿Debería existir un Cine de Córdoba?

Vamos por partes…

Hace 5 años, siendo todavía una de las tantas estudiantes de cine de Córdoba (somos realmente muchos!) junto a otros 3 estudiantes, pensamos que sería si no necesario por lo menos útil (y entretenido) mostrar nuestros trabajos en una pantalla grande y con algunos espectadores más que la propia familia, así empezó Cineclub El Corto. Co-habitar El Corto (y no digo co-fundar porque en los primeros años, para hacer que la cosa funcione, realmente vivíamos ahí) me permitió conocer un poquito más de cerca la realidad audiovisual de Córdoba.

¿Que pude ver a lo largo de esos años? Que hacemos cortos de escuela que reniegan de ser cortos de escuela. ¿Cómo sería esto? El mayor ámbito de producción es el académico, pero queremos hacer cortos que no parezcan simples prácticos, queremos hacer cortos originales que rompan reglas… esas reglas (que para bien o mal) nos están enseñando porque hemos ido a que nos las enseñen.

¡Esa rebeldía es el cine de Córdoba! Rebeldía que nos impulsa a buscar más allá, a ser autodidactas, a romper estructuras y desafiar limites… Pero en esta batalla campal de estudiantes que desafían reglas y exigen que los profesores también vayan más allá de los límites… lamentablemente perdemos de vista a alguien muy importante… porque sin él el proceso de comunicación no esta completo… en ese campo de batalla muchas veces muere nuestro espectador…

El espectador del cine que hacemos en Córdoba a menudo sufre porque él nada sabe (ni debería saber) de esta batalla, y si lo perdimos de vista en el proceso y nuestro mensaje no le llega (más o menos decodificable) él se irá a su casa triste y quizás… no vuelva.

Para terminar, no creo necesario “Un Cine de Córdoba”, creo en la posibilidad de que cada realizador cordobés pueda expresar su mirada libremente, construyendo un mensaje que tenga en cuenta al amigo espectador (para que no sufra tanto) y con la originalidad de recursos que sólo los rebeldes tienen a su alcance.

Me dediqué a hablar de los cortos porque dentro de nuestra producción son mayoría, pero pasito a paso… los Largos vienen marchando…

Denisa Bollo

7 SER O NO SER

No es sencillo para mí escribir sobre el cine en Córdoba. Quizás sea simplemente porque ese cine todavía no existe. La realización cinematográfica cordobesa se resume, salvo algunas excepciones de películas fáciles de olvidar, a una interminable lista de cortometrajes que, en su mayoría, son de estudiantes.

Muchos de estos jóvenes eligieron estudiar cine porque no tenían ganas de estudiar o porque estaba de moda o para tener una opción más en el levante de mujeres. Pero creo que muchos de nosotros elegimos comenzar a sumergirnos en esta profesión por la pasión que nos despertaba (y nos despierta) ver y sentir una película. Y creo que ahí, en el sentir, encontré el objetivo del cine que quiero hacer.

Ser estudiante de cine tiene que ver con aprender, copiar, hacer un encuadre, un montaje, una historia al estilo de… y eso está bien, cómo si no aprender de la historia del cine. Pero muchas veces la ambición por parecernos a un determinado director hace que lo estético supere lo que se quiere contar, encegueciendo la verdadera mirada del cine, la mirada hacia el interior, la reflexión, el pensamiento.

Todos los movimientos y grandes directores del cine han surgido en momentos históricos y lugares particulares. Estas diversas realidades afectaron directamente a los contenidos y a la forma de captar y narrar el mundo. En la Argentina hace tiempo que estamos viviendo un momento histórico importante. Lamentablemente ni en Córdoba, ni en ninguna provincia, se ha encontrado (o quizás no hemos buscado) la forma de pensar, hacer y exhibir un cine que nos identifique, que nos una.

Lucas Schiaroli

8 —CINE CORDOBES

En términos generales decimos que para hacer Cine tiene que haber una estructura industrial, y en Córdoba eso no sucede aún. “Aún”, porque este año marcaron un punto de partida los estrenos comerciales de “Por sus propios ojos” de Liliana Paolinelli , y “La Herencia” de Sergio Schmucler. Seguramente, el año que viene la lista será mas larga y podremos discutir desde otro lugar.

LO NUESTRO, LO UNDER

Al margen de lo industrial, no podemos negar la gran movida que está sucediendo en nuestra provincia desde hace algunos años. Se sabe, se siente, se intuye, pero no se ve.

En su mayoría cortometrajes y documentales, producciones de jóvenes realizadores llevadas a cabo con mucho esfuerzo, que mueren antes de la exhibición ya que no han cumplido con los requisitos legales que involucran a personas que trabajan en la elaboración de algún producto (libres deudas, anotaciones en organismos estatales, etc).

El público no paga una entrada (o un alquiler) para ver un corto. La idea ya establecida de vivir una experiencia cinematográfica, está asociada a ver un producto cuya duración va de 80’ a 120’, salvo excepciones claro.

El Festival de Cine Under nace en Capital Federal hace cuatro años, como contracara del modelo industrial y se amplía hacia otras ciudades, las que quieran ser parte de esta red de cine independiente. Sin ningún tipo de selección ni premios, sino con la necesidad de mostrar todas las expresiones artísticas que surgen de artistas que se están formando.

Cinéfilo se unió como sede los dos últimos años, proponiendo un espacio participación y reflexión entre el público y los realizadores. Creemos que esto contribuye a una dinámica de intercambio para fomentar el cine en Córdoba. Desde nuestro lugar seguiremos apostando a que esto suceda.

Rosendo Ruiz e Inés Moyano – Cinéfilo


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23 comentarios en “Hablando de cines

  1. Muy lindas palabras, tanto de Alejandro Cozza, como de Juliana. Son palabras que alientan a seguir, a mejorar, a superarse.

    Con respecto a lo de Cozza, estoy de acuerdo en que no necesariamente un realizador excelente deba ser cinefilo, pero si uno es cinefilo, tiene muchas chances de convertirse (si asi lo desea) en un excelente realizador.
    No creo que la culpa de que un estudiante de cine no asista a cineclubes (yo soy uno de ellos, y tengo razones particulares que abajo expondré, pero no vienen al caso, estamos hablando de miles de jovenes que no asisten a ver el “otro cine”) sea en parte, culpa de los docentes, que tampoco asisten a cineclubes (la mayoria). Creo que la culpa es lisa y llanamente del estudiante, que no se interesa por sí solo (y aqui podemos analizar la vida del joven, que le inculcó su familia, su colegio, sus amigos, que cine vio de chico, y un largo sin fin de etcetera).

    Siendo sincero, yo de niño no vi nada del otro cine, siempre fui a multisalas a ver el ultimo blockbuster hollywoodense, y no reniego de ello, todo es parte del cine y todo lo alimenta. Cuando entre a estudiar cine, y vi que habia otra cosa, quede maravillado. Aun hoy tengo varias cuentas pendientes de peliculas que debo ver.

    Creo que hay que incentivar de alguna forma, y en eso coincido con Cozza, desde la Universidad a fomentar mirar el otro cine. La respuesta es ¿cómo?

    Saludos
    Un fuerte abrazo.

  2. Liliana Paolinelli dijo:

    ¿Qué no hay un cine cordobés? Gracias, no lo sabía.
    ¿Qué son entonces, esas cintitas de acetato con emulsión arriba o una capa de material electromagnético, últimamente digital, que al final dice: dirigida por Santiago Loza, o Claudia Romero, o Kuky D´Intino, o Sergio Schmucler, entre tantos otros dentro de los cuales me incluyo?
    El negacionismo reiterado de las opiniones de arriba es lo que menos me alarma por cuanto la evidencia se cae a cachos.
    Sí le quiero explicar, al alarmado profesor Cozza, por qué profesores y estudiantes no van a los cineclubes. Frente a la apabullante oferta de títulos en DVD resulta mucho más cómodo ver películas en casa. Y no veo razón para culparlos, es más barato y cómodo que una butaca, ver desde la cama y tomando una rica cerveza. El sentido del cineclubismo fue, desde sus inicios, acercar al público películas de difícil acceso -vaya si lo consiguió, por ejemplo, el Cine Club La Quimera-. Doblemente meritoria es, por lo tanto, la actividad del cineclubista ya que ahora tiene que competir con las comodidades mencionadas y la posibilidad de revisar títulos, ir para atrás, etc.
    Le cuento, profesor, que hace poco revisé a Truffaut y salvo las películas hechas con niños me pareció bastante soso, casi tonto. Y no me malinterprete, Truffaut no era tonto, pero algunas películas suyas sí lo son. Lo último de Rohmer inclusive me pareció un plomazo. Diga que sus buenos films compensan todo lo demás, pero es peligroso sacralizar tanto como lo hace usted. La pérdida del sentido analítico no puede llevar a un buen lugar.
    Criticar, como usted hace, a estudiantes y profesores porque no van al cine, sin tomar en cuenta la devastación cultural que hemos sufrido -dictadura mediante- y cuyos efectos aún seguimos padeciendo, supone una lectura bastante restringida de la realidad. A mí me desvela más el nivel de analfabetismo de un chico que entra a la secundaria que ¡que un estudiante de cine no vea cine!
    En cuanto a si un cineasta puede ser cineasta sin ser cinéfilo se lo firmo ya: si no pregunte cómo hicieron los Lumière. En todo caso le dejo la inquietud: ¿éso que hicieron los Lumière es cine o no es cine?
    Usted afirma que esos profesores no pueden contagiar el amor por el cine y yo le digo lo contrario. Roberto Videla, Guillermo López, Carmen Garzón, Arturo Borio… por citar algunos ejemplos, marcaron la vocación de muchos. Sí le aseguro que su autorreportaje no contagia ganas de ir a un cineclub.
    Hoy todos puedan agarrar una cámara, como bien señala. ¡Celebro que cualquiera pueda filmar y poner la cámara donde se le cante! Alguien habla de que hacer un travelling puede ser “abyecto”, ¿pero saben lo que quiere decir esa palabra? ¡Qué pavada! ¿A quién le puede interesar hoy el valor moral ¡de un plano!?
    Le cuento que mi película “Por sus propios ojos” se pasó en Buenos Aires en una multisala. ¡Menos mal que los espectadores que la vieron no se dejaron llevar por sus prejuicios contra las multisalas!
    Y si todavía no ha visto un plano de cine cordobés que le merezca la pena, es que no ha visto “Por sus propios ojos” que a propósito se da hoy, 18 de diciembre de 2008, a las 20:30 en La Quimera.

  3. Juan Bianchini dijo:

    Antes que nada festejo la consecución del debate desde este espacio, el aporte de Liliana construye desde otro lado, aporta desde otra realidad. Hay muchos cabos sueltos en este debate y en la cinematografía cordobesa en general, no creo que nadie pueda ni siquiera esbozar una definición de cine cordobés, tampoco se si es necesaria, lo que para mi aflora de esta confrontación de palabras, es la multiplicidad de miradas sobre una misma cosa.
    Los/as cordobeses/as que están filmando y estrenando sus películas son el principio de una refundación, que busca algo que todavía no sabe donde inscribirse, que no se si tienen un punto de contacto, para hoy estar hablando de una misma cosa, solo el haber nacido en estas tierras es lo unico, no digo que eso lo haga cine de otro lado, pero lo interesante aquí seria indagar más, para tener más de donde tomarnos y pensando que podemos ser algo mas que realizadores sueltos…
    Respecto a la devastación cultural y de que los estudiantes/profesores que se encuentren en la comodidad de su casa, para mi son parte de una misma cosa, se olvida mucho de la experiencia colectiva de ver cine, de sentir el cine, de luego poder transfigurar esas sensaciones más allá de la comodidad de nuestra casa, pc o tv y home theater.
    El analfabetismo de un chico/a que entra a la secundaria, es el mismo que el del que sale de ella y cae en una escuela/departamente, donde se nos alimenta a creer que se puede hacer cine, tan solo con la postura de realizador/a-director/a, sin saber dimensionar las carencias previas que cada uno trae consigo mismo (ese analfabetismo), por eso cuesta tanto que de la gran masa de estudiantes que hay, alguno/a se destaque por su formación(académica de grado) y no por el bagaje aparte que trae de antes o que construye a conciencia. La poca valoración que se le da al cine que sucede y a la experiencia colectiva de visionarlo, esta instalada entre los profesores/as, ya que si no se tiene la pasión para impulsar al propio cuerpo, difícilmente podamos con el que tenemos al lado o al frente.
    Estoy del lado que se puede hacer cine sin ser cinéfilo, que es fantástico que se pueda tomar una cámara y ponerla donde a cada uno se le cante, no obstante creo que la reflexión sobre los medios que utilizamos debe ser constante, que ese mismo autodidactismo y libertad nos tienen que potenciar nuestras sensibilidades, las ganas por experimentar más allá, que la potencialidad del medio pueda ser explotada, el hecho de contar con los (hoy) dólares necesarios para ser propietario de una cámara, no nos hace realizadores, ni cineastas; hay que problematizar cada aspecto de una película para ser conciente que somos formadores de opinión, que somos comunicadores, que la ignorancia de nuestra película es la propia, que lo vacuo y la estupidez esta en todos lados, y que debemos ser lo suficientemente capaces de evitar caer ahí.
    Hoy contamos con muchas herramientas a nuestro favor, utilicémoslas en pos del cine, ver mas cine nos da un lugar donde pararnos, para saber donde queremos ir y donde no…
    Elijo elegir, para no ser sorprendido por la inconsciencia/ignorancia que puede habitar en mí…

    Juan Bianchini
    La quimera

  4. Que difícil la diplomacia y que poco se la aprecia, qué invisible. Hay muchas voces acá, siendo coherentes en lo que las proporciones son, con las que difiero, pero no hablo de esa chispa germen de la discución, me siento ofendido y me enerva esa sensiblería barata. Sí, barata. Por que si uno indaga en ella se quiebra y el argumento se desvanece.
    EN CÓRDOBA NO HAY CINE, por supuesto que no, tampoco hay cine cordobez. ¿O alguien me va a corregir y enseñarme un temperamente oculto, una substancia propia, una versión de la realiad compartida por una generación de coprovincianos? Vayan y hablen de industria, hablen lo que quieran. ¿Por que no? Parece que allí nos enseñaron las grandes productoras que tenemos que ir a escarbar, a decir por favor y gracias. Quizá no, ¿eh?
    Que puedo llegar a vislumbrar yo, un hombre de cromagnon, de aquellos más evolucionados. Aún así, me atrevo a sentenciar diciendo que la experiencia es claro. Realizen, realicemos. Que la victoria sea cultural, aquella sobre los imaginarios y lo usos populares, sobre el inconciente, sobre el “snobismo”, sobre la performance y el arte por el arte, que la vastedad de la obra “expuesta y aceptada públicamente” sea el germen de la industría, que por cierto, no se la mendigamos a nadie.

  5. Sergio Schmucler dijo:

    La película que más entusiasmo está generando en estos días en el Distrito Federal (Lake Taho) tiene como autora a una cordobesa. Salí de Córdoba una semana después de estrenar La Herencia, apenas semanas después de que se estrenara la película de Paolinelli y un poco antes de que Dintino hiciera lo mismo con su último film. La productora Ivana Galdeano está preparando junto con Nicolás Saroka, la carpeta de La Sombra Azul, nuestro próximo largometraje, que se hará seguramente después del rodaje del muy buen proyecto De Caravana, de Inés Moyano y Rosendo Ruiz. Hipólito cada vez está más cerca de poder realizarse. Giraudo ya empieza con su largometraje. Escribo esto y sé que me estoy olvidando de varios proyectos que ya están al borde de convertirse en películas hechas por cordobeses. No nombré los documentales que se están realizando o preproduciendo. Logramos que el gobierno destine fondos propios para incentivar la producción local de largometrajes. Se estableció un acuerdo con los SRT para que apoyen la promoción de las películas nuestras a cambio de pasarlas en canal 10 después de un tiempo prudente de explotación en cines. Estoy nombrando apuradamente cosas que ocurrieron en los últimos dos meses. Es decir, lo que hasta hace algunos años era extraño (un cordobés intentando levantar un proyecto de largometraje) hoy es normal. En el INCAA ya no es tan raro ver cordobeses (o mejor: cineastas formados en Córdoba) con carpetas bajo el brazo golpeando puertas.
    Vamos bien y creo que iremos mejor. Y es gracias a los tercos y obsesivos del depto de cine de la UNC. Y es gracias a los estudiantes que no se resignan (¡nunca lo hagan¡). Y es gracias a Juan José Gorrasurreta y sus discípulos y compañeros de ruta que siguen oficiando. Y es gracias a que se pueden bajar películas de la red y también a la piratería que las hace tan accesibles. Y es gracias a que el público quiere y quiere y quiere. Y es gracias a cortópolis. Y es gracias a…
    Reflexionemos sobre cómo hacer para que las piedras en los zapatos sean cada vez menores. Apostemos de manera colectiva a apoyar el esfuerzo de los proyectos locales. Busquemos la manera de que los empresarios provincianos vean el potencial de darnos un poquito de sus riquezas para hacer cada vez más películas. Conformemos un foro de debate abierto y permanente para el desarrollo del cine.
    No es justo (ni pertinente) calificar una cinematografía antes de cierta consolidación en el tiempo. Le demos unos años al asunto y veremos si se puede definir de una u otra manera a la nuestra. Por ahora, sugiero de todo corazón, le metamos cuerpo corazón y sueños a esto que tenemos. En una de esas se vuelve grande.
    Pero de que existe, existe.
    Feliz año.
    Sergio Schmucler

  6. Alejandro Cozza dijo:

    Primero Liliana, y hablando en cordobés básico, no me cancheriés! Tu último párrafo del texto suena a una canchereada barata y te explico porque: escribí mi texto a pedido de los chicos de La Quimera en el mes de julio para la revista de agosto, por lo que es mas que obvio que vi “Por sus propios ojos” en la sala INCAA de la Ciudad de las Artes algunos meses (un par?) después, no recuerdo exactamente la fecha. La película me gustó, y mucho, y varios de sus planos. Como así también me gusto La herencia y algunos de los cortometrajes de Proyectando Sueños de este año, ya que tuve la suerte de ser jurado en la muestra anual y me encontré con la grata sorpresa de la enorme calidad de muchos de ellos. Desgraciadamente todo esto ocurrió algunos meses posteriores a mi nota. Con esto no quiero decir que me arrepienta de mis comentarios, solo que hoy los escribiría desde un lugar un poco mas esperanzado. Creo que esta naciendo algo positivo en Córdoba y que es necesario apuntalarlo desde un lugar crítico y pensado, tanto a nivel industrial como estético.
    Te cuento que soy columnista de cine en Radio Nacional y fervorosamente recomendé tu película al aire, lo mismo lo hice con La Herencia (y también a cada persona que me cruzaba fuera del aire radial y en diversos espacios del medio cinematográfico) cada vez que se exhibió en Córdoba, en las dos semanas del INCAA, mas en el Teatro Córdoba. Por ultimo, la semana pasada decidí hacer un repaso en la radio de las 10 mejores películas del cine nacional según mi subjetividad y humilde criterio e incluí a la película en ese listado (nunca como gesto demagógico ni condescendiente, estoy convencido que Por sus propios ojos es una gran película) y también recomendé fervorosamente verla en La Quimera el jueves pasado. Me consta que muchas personas lo hicieron por mi recomendación (esa de la que no te fias). Concurrí a ver la película por segunda vez el jueves a La Quimera con toda la ilusión de verte allí y poder conocerte, escucharte hablar de la peli y poder hacerte preguntas con respecto a ella, fue una gran desilusión para mi que no estuvieras, ojala otra vez pueda ser.
    Con respecto al cine en la comodidad del hogar, no coincido contigo en lo más mínimo. Creo en el cine en la sala del cine (sea esta una multisala o en un cineclub) y puede sonar paradójica mi frase teniendo en cuenta que soy dueño desde hace cinco años de dos DVD club (7º Arte se llama, que obviamente no tenes porque conocerlos si desde hace mucho no vivís aquí, pero a los que estas invitada cuando andes por Córdoba) que por suerte tienen mucho éxito en nuestra ciudad que se dedica sobretodo a difundir el cine en todas sus manifestaciones posibles, del mas comercial y hollywoodense, al mas independiente y alternativo. A pesar de que dispongo de mas de seis mil títulos con lo mas selecto de la cinematografía mundial no hay semana en mi vida que no concurra a algún cineclub de la ciudad de Córdoba o a una multisala, y ni se me ocurre pensar que en mi defensa a ultranza del cine en las salas estoy haciendo apología contraria a mi negocio. Son cosas que van de la mano y de ninguna forma una tapa la otra. Pero por nada del mundo cambio al cine como hecho social y en esto coincido totalmente con los dichos de Juan Bianchini (es mas, coincido con la mayoria de sus palabras, asi como tambien con las de Roger Koza, pero sobre el tema “planos” hablare mas adelante). Y suena contradictorio de tu parte hacer una defensa a ultranza de la multisala cuando preferís tanto ver cine en la comodidad de tu hogar.
    Insisto, una cosa no tapa la otra y en mi doble actividad, tanto de uno como del otro lado, no creo en la competencia que mencionas. De ninguna manera el estudiante de cine no ve cine porque prefiere verlo en su casa o en su computadora. No imagino (aunque supongo que alguno lo habrá! Y brindo por esos pocos!) a todos los miles de estudiantes cordobeses bajando películas de Eric Rohmer. Y ya que estamos con el director francés, tampoco coincido con tu apreciación, su última película “El romance de Astrea y Celadon” me parece una excepcional obra, igual de importante que todas las demás. Tal vez, solo su anteúltimo film “Triple agente” este un poco por debajo de su nivel. Igual, te gusten o no sus películas, calificarlo de plomazo a Eric Rohmer me parece, viniendo de una directora que se dedica la cine como profesión y, supongo, pasión, un comentario de una bajeza total y una nueva canchereada. También este año revise la obra de Francois Truffaut en un ciclo de cine/debate que coordine en Cinéfilo Bar, y si bien es cierto que algunos de sus últimos filmes no están a la altura de sus primeros, llamarlos tontos? Te referís a la saga de Antoine Doinel? Creo que son los cinco excelentes. A La sirena del Mississipi? A Las dos inglesas y el continente? A La noche americana? A La novia vestida de negro? Son muy buenas películas. Tontas? Con esto no quiero hacer una defensa a la Nouvelle Vague a rajatabla, lo interesante es discutir a estos directores y ponerlos en perspectiva hoy en día. Confrontarlos con el presente. Mi mención de ellos en la nota fue solo a los fines de resaltar la importancia de Bazin y Langlois en la formación de ellos como analogía para defender el hecho de pensar el cine y mirar atentamente al cine con los ojos y con el corazón.
    Aclaro que me parece interesante discutir el cine, sus realizadores y su historia, y que podamos dar nuestras opiniones en torno a directores es algo que nunca me ocurrió en mis cinco años que estuve en la escuela de cine, porque nunca conocí a un profesor que me hablara de Eric Rohmer, y de Truffaut solo mencionaban Los 400 golpes. Tampoco nunca pude dialogar sobre ellos con mis compañeros de facultad porque nunca ninguno estuvo interesado en verlos. Esto es independiente de la realización. Lo dije en mi nota, un director no cinéfilo puede hacer una gran película? Si, si puede. Es mas, mis compañeros que nunca vieron a Rohmer y a Truffaut hicieron mejores cortometrajes que yo. Pero también coincido plenamente con los dichos de Matias Carrizo en que “si uno es cinéfilo, tiene muchas chances de convertirse (si asi lo desea) en un excelente realizador”.
    En lo que si coincido contigo Liliana, es en la mención que haces de esos cuatro docentes de cine, oh casualidad, son los únicos que yo mencionaría (salvo Guillermo Lopez que no conozco y no tuve la suerte de tenerlo como profesor) y agrego a Alicia De La Vega, que me parece una excelente docente muy conocedora del cine latinoamericano y mundial. Nombrar solo cuatro (ojo! puede haber más) entre las cantidades de materias que hay y de profesores, no me parece un dato auspicioso. Pero andar señalando con el dedo este si o este no, me parece algo imprudente e inconducente, y no es mi ánimo hacerlo. Insisto, este fin de año vi muy buenos cortometrajes salidos de la escuela de cine e hice publicas mis felicitaciones por ellos a Arturo Borio y Liliana Malem. los cortos “Florida”, “No todos los trenes van al mar”, “Elio” y “La Venus” son excelentes y es justo nombrarlos. Y hay planos muy interesantes en ellos.
    Por supuesto que es mil veces mas preocupante el analfabetismo escolar que si un estudiante de cine ve o no cine en una sala, pero a mi me preguntaron sobre eso!!! Y no sobre el analfabetismo escolar!!! No entiendo a que viene tu comentario. Si queres que lo relacionemos, te cuento que me desvela el hecho también de enseñar cine en la escuela (algo que también hago y a lo que me dedico) y que considero de suma importancia. Junto con el hecho de aprender a leer y escribir, también los es el hecho de aprender a leer y escribir imágenes, ya que en la actualidad un chico que no sabe leer y escribir suele estar mas al frente de un televisor que de un libro. Es primordial aprender a leer y a escribir pero también es importante enseñar de forma responsable a educar una mirada. Obvio que podemos discutir largas horas desde que lugar y cómo hacerlo. Ahora que un plano no debe ser pensado desde un lugar moral me parece absolutamente discutible y ya continuare con mi justificación más adelante. Me quedan varios temas en el tintero que tratare de expresar en un próximo envío. Ya demasiado extensa es mi respuesta.
    Por ultimo, considero que tus comentarios despectivos sobre mi persona son innecesarios y si, desconociendo la realidad de Cordoba de los ultimos tiempos.

    Ale Cozza

  7. Leo Marengo dijo:

    Hola gentes, soy músico, ex-trabajador del mundito audiovisual, y ahora vivo de una extraña manifestación del empleo publico, el fascinante mundo de las becas. Me parece que esta muy buena la discusión, pero se ha tornado una poco caricaturesca. Voy a parodiar un poco, no se ofendan. Por un lado los doctos, nostálgicos y románticos añorando un pasado puro y sublime, versus los innovadores, pragmáticos, y optimistas con la obstinada convicción de que “todo tiempo pasado fue peor” que el hoy es un mundo de oportunidades. Me parece una falsa dicotomía, no porque las dicotomías no existan, sino porque la diferencia no se fundamenta en una especie “carácter” o “ethos” especifico. La discusión (interesante) es una discusión política, una discusión del campo cultural en su conjunto, y no una mezquina y narcisista defensa del propio lugar, de la propia practica o del propio gusto, a veces uno hace lo que puede, trabajar en la fiat no implica “ponerse la camiseta” de la fiat. Estar actualmente produciendo/realizando cine en Córdoba no nos obliga a defender la totalidad del campo ¿O si?, y asumir una posición critica (política y estéticamente) con respecto al estado del campo no autoriza a decir que es cine y que no lo es. A los primeros, cuidado porque defender tan gallardamente la totalidad del campo es defender muchas cosas bastante fuleras además de la propia practica como realizador (mercado, camarillas, amiguismo, explotación, auto explotación, y largos etc.). Y a los segundos, ser vanguardia elitizada sancionadora de los parámetros que reglamentan lo bello y lo sublime creo que no esta bueno. La diferencia fundamental es política, y no epistemológica ni estética. Por lo tanto, la pregunta ¿existe cine cordobés? esta mal planteada ya en su propio acto de enunciación. ¡Por supuesto que existe! ¡Sino quien me firmo estos presupuestos! responderá algún burocrata del inca estupefacto ante el terror de que no le cierren los números. Entonces la pregunta en clave política nos obliga (afortunadamente) a repreguntar, creo yo, de la siguiente manera: El cine que (de hecho) existe en Córdoba, ¿Que dice?, ¿Por quien esta dicho? ¿Como lo dice?, ¿Para que lo dice?, ¿Para quien lo dice?, ¿Por que seria deseable que ese “discurso” y esa “practica” asuma otro matiz? ¿Que creemos que “el cine” debería o podría decir o hacer? Interrogar al cine como “discurso” implica pensarlo históricamente (y en ese registro muchas veces los Egos están de mas) mapear sus condiciones de producción y posibilidad, de eso se trata la practica critico reflexiva, sino pasa a ser un debate televisivo de baja monta. Ojala que la discusion retome las sendas de la cosa política, eso implica constitutivamente antagonismo y diferencia, pero también compromiso y fidelidad con el acontecimiento. Los problemas del cine no pueden ser pensados fuera del mundo. Me parece que la quimera siempre busco interrogar desde ahi, seamos fieles a ese espiritu que siempre puso el eje en la pregunta y no en la elocuencia acartonada de la respuesta. Y para mi lo deseable no es que estemos de acuerdo, sino identificar desde donde habla cada uno, que es lo que defiende y que es lo que ataca, por que se juega el tiempo y la vida.
    Pd: Falto mucha gente de cine en la toma de la Casona municipal, porque no estamos hablando de eso, ya es todo un sintoma no?
    Saludos

  8. Rosendo dijo:

    CINE CORDOBES

    Amigos, aplaudo este debate, “si el río suena… “
    Los cordobeses estamos viviendo un momento histórico de nuestro cine, una coyuntura excepcional está sucediendo, y si no dejamos que el pescado se nos escape de las manos, creo que podremos seguir pensando, analizando y charlando mucho más sobre el cine cordobés.
    Este año se hicieron tres largos con el apoyo del INCAA (no sé si se hicieron más por otras vías), se conformaron CINEMA y APRIC, muchos hemos aprendido el mecanismo de la ley de cine, los cines clubes se unieron y reclaman espacios y ayudas, se concretó por segunda vez Cortópolis, y está apunto de concretarse un Fondo de Subsidio Reintegrable para los proyectos que tengan la declaración de interés del INCAA. En este marco, creo que estamos asistiendo a que se instale otra forma (no la única, pero si muy importante) de hacer cine en nuestra provincia.

    Me parece interesante éste espacio para ir aportando ideas y visiones sobre las distintas aristas del que hacer cinematográfico que (obviamente, como dice Leo) existe hoy en Córdoba. Creo que hay muchos lugares desde los cuales podemos abordar este análisis, yo me estoy haciendo algunas preguntas: ¿Qué haya películas, quiere decir qué hay Cine? ¿Qué haya muchos cortos, qué tienen muchos momentos de cine, quiere decir qué hay Cine? ¿Qué nos juntemos varios y filmemos algo, y gastemos mucho dinero, y qué no sepamos cuándo lo volveremos a hacer, quiere decir qué hay Cine? En el caso de que haya Cine en Córdoba, ¿por qué se van a Bs As tantos buenos realizadores?
    Algunas respuestas tengo, otras las sigo pensando, y entre ellas hay una certeza que me mantiene firme: querer trabajar en mi profesión, en mi provincia, y ganarme la vida con ella.

    Rosendo

  9. Liliana Paolinelli dijo:

    Alejandro, te pido sinceras disculpas.
    Mis opiniones apuntaron en contra de la generalidad y el tono mayor con que siento, están teñidas las posturas de la 1 a la 8 de este blog.
    Es un riesgo generalizar y vos lo afrontaste.
    Creo que singularizar, nombrar y señalar, en el mejor de los sentidos, puede ser clarificante, basta con ver la profundidad de las respuestas subsiguientes.
    Me gusta que cites películas. Yo quisiera agregar a esa lista: Otra noche, de Pablo Deltín y Claudio Rosa, Dulce corazón de María, de Verónica Carpinello, Lara y los trenes, de Santiago Loza y la más antigua de todas, No te vayas, de Paula Markovitch. Son producciones viejas pero atestiguan una historia y formas de producción.
    Si otros añaden su lista de favoritas podemos acordar en que existe un corpus audiovisual local.
    A mí sí me interesa pensar que hay un cine cordobés.
    Me acuerdo cuando estrené en el ‘99 el corto La botella -perdón que utilice mi obra de ejemplo pero es más fácil- y pregunté a cierto conocido qué le había parecido.
    -Y… bien- contestó. -Pero hay algo… cómo hablan… no sé. Será que no estoy acostumbrado a escuchar la tonada cordobesa.
    El hombre se refería a escuchar la tonada en la pantalla grande.
    Quiero destacar que el aludido era más cordobés que la Mona Jiménez, lo cual me dejó perpleja. Lo que sí era claro, era su incapacidad de asociar la forma de representación al habla, a su habla.
    Inmediatamente recordé problemas que tuve en ese mismo corto con los actores, que no se salían del tono neutro aprendido del oficio. El “neutro” forma parte del entrenamiento que se enseña actualmente en la carrera de teatro de la UNC y es el primordial desafío en mi trabajo con los actores: desaprender lo aprendido, sacudirse el horroroso tono “sin tonada” con el que ellos sinceramente creen estar “haciéndolo bien”. Sería interesante preguntarse de dónde sale, a qué se quiere parecer.
    La mayoría de locutores locales hablan como porteños. Y los adolescentes, por ejemplo: ¿vieron que hablan rapidito para que no se note la cordobeseada? Producto tal vez de la inseguridad.
    Intentando definir cuál sería la especificidad del cine cordobés arriesgo que podríamos encontrarla en eso que rechazamos, disimulamos, resistimos y disfrazamos: el habla.
    Inclusive más que los escenarios, más que los planos, más que todas las nociones de “mirada”, más que las temáticas.
    El habla de Córdoba está asumida como una expresión genuina pero siempre dentro del humor. Da para desarrollarlo más, pero a priori es el signo más evidente del carácter y de esa especificidad que estamos persiguiendo, menos como ejercicio chauvinista que como propósito de reconocimiento, de identidad.
    Alejandro: no sabía que las publicaciones del blog databan de agosto, solamente en la respuesta de Matías Carrizo aparece una fecha y es el 22 de octubre.
    No defiendo “a ultranza” las multisalas, sólo quiero decir que la sala no hace a la obra.
    Existe un mecanismo de estreno en Buenos Aires que se llama Circuito Alternativo. El INCAA tiene contratos con distintas salas entre las que se encuentran Hoyts, Cinemark y Showcase, por el cual garantizan 2 semanas de exhibición a las producciones nacionales que no cuentan con un distribuidor.
    Eso es muy bueno ya que los distribuidores pueden levantar la película a su arbitrio, aunque vaya bien de público. Por eso, multisala no es sinónimo de cine basura y pochoclo, solamente.
    Nuevamente te pido disculpas, me enojé y a veces no consigo ser diplomática, como eufemísticamente se llama a ser acomodaticio…
    Saludos y feliz año,

  10. Sabrina Moreno dijo:

    Es buenísimo que se haya armado este debate para escuchar (o leer) lo que cada uno tiene para decir. Me parecieron interesantes todas las opiniones pero quiero quedarme con algo que dijo Sergio y de ahí continuar. Y es que quizás no es bueno calificar una cinematografía antes de cierta consolidación en el tiempo. Y me detengo en esto porque mientras leía todas las exposiciones se me vinieron a la mente muchas cosas sobre la antigua discusión sobre si existía o no un nuevo cine argentino a partir de los 90. Y a riesgo de que pueda sonar un poco ingenuo paso a especificar porqué. Si uno recuerda los debates que se armaron, entre los críticos y los propios realizadores intentando no quedar metidos arbitrariamente en algo pero sin embargo defendiendo el hecho de porqué hacer cine de esa determinada manera en que lo hicieron (y aun hacen), tiene un poco de resonancia sobre estas mismas discusiones acerca de si el cine cordobés existe, si está hecho por cordobeses o por gente que viene de afuera y filma en cba o por gente que es de cba y se va a afuera a filmar, o si existe un público para el cual filmar o si es solo para mirarse el ombligo, etc. También si tenemos en cuenta qué es lo que unía en cierta manera a esta nueva generación, es el hecho de tener una nueva mirada. De poder identificarnos de otra manera, de buscar la forma de poder ser más nosotros mismos. Y creo que el hecho de si en cba sabemos hacer un buen plano o encontrar la mirada tiene que ver con eso, porque es absolutamente cierto que cualquiera puede agarrar una cámara y filmar, pero no cualquiera puede hacerle ver al otro lo que uno ve, o puede hacerle sentir como uno siente (incluso cuando nosotros mismos tampoco lo sabemos hasta después de haberlo hecho).
    Es por todo esto que yo me alegro muchísimo de que, últimamente y gracias a que la misma gente que habita esta provincia quiere hacerse escuchar, estén surgiendo todas estas buenas noticias de las que hablaba Rosendo. Pero también creo que si pensamos al cine en su totalidad y lo vemos como referente cultural estamos hablamos de procesos que necesitan de determinado tiempo. Y por eso espero que todo este esfuerzo continúe, que los caminos se vayan afianzando para que cada vez pueda verse o escucharse más acerca del cine de cba y entonces cuando alguien pregunte ¿existe el cine en cba? Todos podamos decir conjuntamente SI.
    Por otro lado aprovecho para lanzar una propuesta y espero no quede en el aire (tampoco creo ser la primera en pensarlo, pero por eso mismo quiero aprovechar este espacio) y es que me parece fundamental para que el cine de Cba siga creciendo que se conforme una Comisión que pueda regular y guiar a la gente de la Secretaría de cultura para que el cine hecho acá este regulado por gente que justamente “hace cine” y no por personas a quienes no les interesa. Y ojo! Con gente que hace cine no me refiero a unos pocos ni tampoco me refiero sólo a los realizadores sino a todos los que verdaderamente creen en el mismo.

  11. Ale Cozza dijo:

    Liliana,
    por supuesto que están mas que aceptadas tus disculpas y agradezco mucho tu gesto. Mi naturaleza supongo que es también como la tuya, poco diplomática y excesivamente pasional en ocasiones y bueno, soy conciente de lo que eso provoca muchas veces. Por eso lo entiendo.
    El jueves 18 de diciembre cuando se proyecto “Por sus propios ojos” en La Quimera estaba extasiado de felicidad y debo reconocer que fue para mi uno de los momentos mas enriquecedores del año (perdón si me pongo muy cursi sensiblero y alguno se ofende por esto). Había una gran cantidad de gente, La Quimera estaba repleta como nunca en el año y sentía que estábamos reunidos todos viendo una gran película cordobesa. La fiesta callejera después de la proyección, con las performances del caso sobre las imágenes de Metropolis, generaron un clima muy especial. Estaban allí reunidos en las mesas (las fotos lo pueden atestiguar) muchas de las personas que tienen que ver activamente con el hacer cinematográfico local en sus múltiples expresiones; amigos cineclubistas de distintos lugares (y no solo de la capital), algunos estudiantes de cine comprometidos desde hace rato con el cine, realizadores cordobeses y técnicos profesionales del medio, además de artistas de otras expresiones y áreas. Se discutía y charlaba en torno a la película y el clima era tan cordial que daban ganas de subirse arriba de la mesa y a viva voz crear un acta fundacional del cine cordobés esa misma noche con la película como estandarte (por mas que no sea la primera, y sea peligroso catalogarla así, sé que puede sonar a “mochila pesada”, pero lo digo a los fines de la retórica). Esa noche también recordé lo que había escrito para la revista de La Quimera y pensaba que si, que a pesar de mi pesimismo, se había congregado allí lo que tanto ansiaba, el lugar de exhibición con los realizadores, se había unido la difusión comprometida y coherente (que siempre caracterizó a La Quimera), con gente de cine que quería empezar a realizar un camino propio y personal. Gente de todas las edades, los nuevos con los viejos conocidos.
    Me gusta creer fervientemente que el director de cine empieza en una butaca de cine, por más que no sea condición sine qua non. Y tengo plena fe que varios de los que estaban esa noche allí, le van a dar muchas alegrías al cine cordobés en un futuro muy cercano.
    Hay en “Por sus propios ojos” varios planos que llamaron notoriamente mi atención. Y dos concretamente; el primero por supuesto es la toma del cacheo a Alicia, ese plano sostenido sin corte en toda la acción, con una cámara distanciada y ubicada a una altura justa, me parece brillante. Y por más que reniegues Liliana del tema, la puesta de cámara me pareció moralmente intachable de tu parte y un gesto de grandeza cinematográfica. Con esto no quiero decir que lo hayas pensado y planeado en términos morales o éticos, puede que si como que no, podrás contarme que fue intuitivo (lo que de ninguna manera le quita merito, al contrarío querrá decir entonces que tus “antenas” sensoriales están mas que atentas), o porque se te canto de esa manera, o porque no te quedaba otra por el espacio pequeño del lugar, o que fue de casualidad que salio así, aunque a esto te lo creería menos. El otro plano que me gusto mucho es la cámara sostenida en primer plano sobre la protagonista en su recorrido (no recuerdo si era un travelling o fue hecho cámara en mano) en la primera entrada a la cárcel de San Martín. Emocionalmente era muy fuerte ese momento y a través de la forma se crea una gran empatía, prescindiendo del golpe sentimental barato, acompañando al personaje en una mirada comprensiva y verdadera. Nuevamente la elección formal me parece excelente. Con esto, no quiero decir que tenga que haber formulas establecidas a la hora de filmar, que no se me malinterprete.
    Sobre la construcción de esos planos, tu intencionalidad como realizadora y tú mirada al momento de rodarlos, iban a estar direccionadas mis preguntas ese día si es que estabas presente. Me hubiera gustado conocer sobre sus mecanismos de su construcción, sea racional o intuitiva, buscada o encontrada. Y no son los únicos planos valiosos; el final me conmueve mucho, la corrida por los pasillos de Alicia. El plano general de Bower con ese cielo de fondo es magnifico y amenazador. La toma de la esquina del barrio en donde bajan las chicas por primera vez del colectivo tiene un color local realmente particular y la sitúa en su propio mundo. Son muy logradas las tomas del barrio donde vive Elsa y lo dije varias veces en reuniones con quienes hablaba sobre la película. Y así etc. y etc., se nota una mirada sobre la realidad. Me hago eco de los dichos de Roger en su nota y, si bien desconozco su opinión sobre la película, creo en mi modesto parecer que se aplican a Por sus propios ojos.
    Uf, si, ya se, John Ford respondió, cuando le preguntaron sobre las construcciones de sus planos y sobre su intencionalidad, que simplemente los había rodado con una cámara. Poniendo en ridículo al analista que esto le preguntaba (Peter Bogdanovich era en ese caso el interrogador).
    Tomo todo este tiempo y espacio para mencionar planos porque creo que mas allá de que hay que convertir al cine de Córdoba en una industria sólida y una profesión sustentable, esto tiene que ir de la mano de las discusiones formales y estéticas. Poder hablar sobre planos rodados en Córdoba me parece una gran cosa!
    Son muchos los frentes de batalla sobre los que trabajar y discutir honestamente; la docencia, la exhibición, la realización, la distribución, la producción, y en ninguno hay que bajar los brazos. Y coincido también con Leo Marengo que son muchos los lugares de la cultura cordobesa que requieren renovación y fuerza creadora nueva, no solo el cine. Estas discusiones y planteos son necesarias y un buen síntoma de que hay ganas de que existan cosas mejores, y desde lugares mejores, en la cultura de nuestra ciudad.
    Insisto que ojala pueda el año que viene cuando andes por Córdoba, conocerte y que podamos charlar personalmente ya si sobre tu idea de amoralidad en los travellings y tu rechazo a la idea de la abyección en la puesta en escena. Pelear y discutir personalmente es mas interesante que hacerlo vía blog no? Jaja. En serio me interesaría conocer tus ideas sobre el tema, porque, sinceramente creo mucho en la teoría de Rivette. Es más, en la segunda mitad del año esta planificado en el Hugo Del Carril en conmemoración de los 50 años de la Nouvelle Vague, un seminario sobre la misma dictado por diversos docentes de Córdoba (quienes lo dictaran son de un probado prestigio, no los puedo nombrar aun porque no esta confirmado oficialmente el curso, pero es una pena que esas personas no sean docentes de la Escuela de Cine también) que irían abordando distintos temas y realizadores. A mi me tocara darlo (por mas que me quito enseguida el adjetivo de prestigioso de encima, tengo un Ego muy creído pero no pa´ tanto) precisamente sobre Rivette y Rohmer. Seria un buen marco para discutir estas cuestiones, lo digo en serio, y desde ya que contás con mi invitación a estar presente si así lo deseas.
    Si estoy de acuerdo contigo sobre las multisalas, y probablemente me excedí en mis dichos. No son las enemigas del cine y reconozco que en esto de ser apasionado al discutir uno pone, a veces, oponentes donde no los hay. Soy un fanático del cine pochoclero también (ojo! pero no de cualquier película), y muchos lo saben, algunas de mis películas favoritas del año las vi en multisalas; “Batman” (que me parece una gran obra maestra), “Wall-E” (tambien), “Ironman”, “Indiana Jones”, y hasta -milagro de los milagros!- “Shara” fue exhibida en una multisala en Córdoba. Ahora, ni Hoyts ni Showcase exhibió la película aquí y es una lastima. Desconozco los motivos.
    Por ultimo, coincido totalmente con tu apreciación sobre el habla de Córdoba y me parece interesantísimo tu planteo. Trabajo como asistente de Rosendo Ruiz en la dirección del largometraje a filmar en el 2009, “De Caravana”, y en nuestro repaso exhaustivo del guión para planear su puesta en escena, el habla es un tema primordial que por ahí no tengo tan en cuenta y tus palabras han cumplido en mi una función pedagogía fundamental. Gracias por decirlo y transmitirlo.
    Celebro estos debates y agradezco estos espacios que han creado los chicos de La Quimera. Esto si que es, de a poquito y humildemente, crear cine en Córdoba! Viva por ellos!
    Ahora si, ya por ultimo, copio una definición del diccionario; “Abyección: (del latin abectione) f. Bajeza, envilecimiento // Abatimiento, humillación.” Ja, ahora soy yo el que cancherea. Espero no lo tomes a mal, es solo una broma a modo de cierre. Y, parafraseando al cine mismo, “ojala este sea el comienzo de una gran amistad”.
    Feliz año también a todos. Y brindo para que el 2009 sea mejor aun para el cine cordobés.

    Ale

    Fe de Erratas: Aclaro, el nombre de la profesora De La Vega es Marta, no Alicia. Mi enojo también me obnubiló en ese momento.

  12. Frente a toda la rica discusión me salen algunas preguntas:

    1) ¿Qué definen ustedes por buen/mal cineasta?
    2) ¿Qué cine es correcto? El pochoclero? El personal? El psicologico?
    3) ¿Hacen el cine que les gusta?

    Para mi no hay nada correcto ni nada cierto. Todo es bueno. Y todo es cine. Pero abro el debate, ya que andan tildando de malos/falsos/mediocres a los estudiantes de cine, como no comprometidos con “ese algo” que no se que es. Como si “ese algo” seria lo correcto y lo que todo cineasta deberia seguir. Y sea lo que sea “ese algo” para mi no es correcto, ya que cada uno debe tomar el camino que quiera, hacer lo que realmente quiera.
    Yo aconsejo solamente, que sean fieles a si mismos y traten de ver mas allá, si no pueden encontrar un ojo original, filmen lo que les salga, porque eso que les sale es su mirada.

    Alejandro, creo que se quien sos. Yo alquilaba en el video de Gral Paz tuyo, yo iba con mi esposa y bebe (soy compañero de Coti Curatitoli) algunas veces me hiciste esa pregunta. Ahora vivo en Cofico, y tengo que pasar por local ubicado en Bedoya.
    Mi mail es matipunx@hotmail.com me gustaria hablar muchas cosas con vos y de paso invitarte al estreno de un mediometraje que realizamos en San Luis, titulado La Batalla de San Lorenzo.

  13. Liliana Paolinelli dijo:

    Muchas gracias por tu invitación, Alejandro.
    Te cuento sobre el procedimiento en las escenas que puntualizás en Por sus propios ojos.
    Ya desde el título de la película se alude a algo visible y a algo que no lo es. Trabajamos la puesta de cámara en función de estos términos: lo que era mostrable y lo oculto.
    Me interesó abordar la problemática del encierro a través de las visiones de las mujeres, en la creencia de que el poder alusivo de los relatos es tanto más potente que lo que podríamos observar de un modo más directo.
    No quería hacer, además, otra historia tumbera de las tantas que abundan: cámara penetrando en las celdas, el corazón del tabú carcelario, asistiendo a sus horrores, etc.
    La imagen generadora de la película era la de una mujer desesperada por darle algo a su hijo preso. En la escritura del guión apareció el personaje de la estudiante. Decidí que el punto de vista sería el de la chica ya que su ignorancia sobre el asunto colocaba a la mamá del preso en un lugar de misterio.
    Lo visible quedó en Alicia.
    Lo invisible en Elsa.
    Hice una story board muy sencilla. La requisa estaba concebida con un primer plano de Alicia y un paneo a la guardia revisándola, de modo –esta era la hipótesis- que el espectador pudiese completar en su cabeza la humillación que apenas se dejaba entrever.
    Cuando vi una requisa de verdad –una guardia se la hizo a mi asistente- comprendí que debía mostrar la acción sin relegar la desnudez al fuera de cuadro ya que, habiendo tantos relatos sobre la requisa que fundamentan el temor de la protagonista a entrar a la cárcel, retacear ese momento y esa porción del cuerpo habría sido ciertamente desleal –un poco cobarde también- hacia la lógica interna de la película: si no entramos en el tabú, ¿cómo sabemos a qué teme Alicia, qué le produce rechazo?
    La “sugestión”, en este caso, no era válida.
    La puesta fue muy deliberada, diría, en términos morales, pero morales en relación con la misma trama, con la especificad de ése relato.
    No en el sentido en que se referiría, supongo, Godard u otro teórico cuando emplea ese término.
    Cada película fija sus propias reglas.
    El conocimiento de la teoría es muy importante pero también es un riesgo aplicar las reglas que le sirvieron a otro director o una teoría del cine a una obra concreta. ¿A qué se refieren los autores cuando hablan de la moralidad de un travelling? ¿A su artificialidad? ¿El plano fijo, acaso, no es artificial? La primera toma hecha por los Lumiére, sin conciencia de lo que estaban poniendo en práctica ¿es artificial?
    Duchamp no habría dudado en calificarla de obra. Poco importa, sabemos que en la elección de un punto de vista, de un encuadre, de un momento de luz estamos manipulando. En este sentido no es menos moral un travelling que un plano fijo, incluso en un documental.
    Las películas de Ozu prescinden de travellings. Salvo en 1 ó 2 películas en que los utiliza brevemente podría decirse que son películas ¿”morales”?
    Tomemos Elephant, la hermosa película Gus van Sant. ¿Qué pasaría si en el afán de quitar artificialidad a la propuesta trastocáramos los travellings por tomas fijas? ¡No quedaría propuesta! El travelling es parte tan esencial de la película como su tema, no veo de qué manera esto podría relacionarse con la abyección.
    Usualmente se ven usos cuestionables de este recurso pero abyecto no me parece el mejor adjetivo para descubrir las posibilidades del lenguaje. De paso no me molesta para nada la aclaración del significado, al contrario…
    Bueno Alejandro, Roger y demás gente del blog: feliz año y la seguimos.

  14. Fernando José Cots dijo:

    Personalmente, creo que existe un Cine hecho en Córdoba, donde los realizadores exponen sus historias y sus ideas, así como intentan llegar a su público con mayor o menor suerte.
    Un “Cine Cordobés” que intente definirse más allá de su origen implicaría definir un “estilo propio de la zona” que podría dejar fuera a muchos narradores audiovisuales.
    Al Cine no lo define el pasaporte del realizador, sino su talento.
    Eso no implica que se soslaye la solidaridad entre colegas; simplemente que esa solidaridad no esté condicionada por temáticas, estilos, etc.

  15. Tavo dijo:

    Recién llegado

    Creo que esta gran pregunta acerca de quienes somos no puede traernos mas que hermosas otras preguntas. Primero eso. Yo tengo dos entradas al cine, una dice “producción”: digo “en Córdoba se hacen mas cortos que largos, se hacen algunos largos, muchos ya tienen reconocimmiento, hay una producción constante y en crecimiento, hay lugares, pocos si, pero hay lugares de exhibición permanente de producciones locales, qué más… bueno, existen dos asociaciones de trabajadores del cine, una de productores específicamente donde se discuten políticas locales y nacionales sobre la industria cinematográfica, y otra de trabajadores en general encabezada hoy por técnicos. Así de una con estos datos simplemente podría decir que hoy ya existe una producción local, y con una energía increíble por generar aún más posibilidades, con la intención de mejorar sus condiciones laborales y de producción, con la idea y la seguridad de ser trabajadores del cine. Eso es fundante ya me parece.
    Pero la otra entrada dice “dirección”… y siguiendo en el tono anterior digo: no hay asociaciones de directores no? Bueno, aca la duda. ¿Cómo se reconocen los directores de un lugar? porque nacieron ahí? porque producen ahí? porque hablan de ahí? porque estrenan ahí? porque sus actores son de ahí? porque estudiaron ahí? si hay varios realizadores con alguno o mas de estos requisitos tenemos cine cordobés?
    Para mí el cine si es una mirada particular, cada realizador debe tener la suya, debe tomar partido. Para mí es así, tengo la necesidad de saber eso, de sentir eso, de compartir, aprender, discutir con eso cada vez que veo una película, de lo contrario no veo nada.
    El cine sino es eso no es cine, y quiero que el cine que hago y que hacemos y hagamos así lo sea, pensado, solo así será cine, una forma de ver el mundo. Pero además pienso que si queremos hablar de cine cordobés, si queremos un conjunto, si queremos un caldero, ya no basta con pensar solos. Compartir estas posiciones, no solo para acordar y mirar iguales, sino para la discusión, el intercambio para la transformación y producción de nuevas miradas. Y una mirada es algo nuevo, solo es mirada si es de alguien, distinta de cualquier otro. Eso es lo que disfruto, lo que me ayuda y me hace seguir, vivir.
    Y creo que hasta tanto no ocurra esta especie de caldero donde se cocinen juntas esas miradas, se modifiquen y compartan alguna salcita que vos la probas y decis: si, esto es cine de córdoba… Hasta tanto eso no ocurra podemos tener realizadores que producen, nacen, estudian en córdoba, pero no un conjunto de producción intelectual, no un colectivo creativo, ni caldero de miradas, no contagio, no colectivo de córdoba. Y cómo sería esto? acá por ejemplo, espacios de discusión como éste, no te digo una asociación de directores, pero lugares de encuentro, como los cineclubes, como un blog, como los estrenos, los bares, las bibliotecas, los teatros, las cartas. Sin encuentros seguimos siendo números nomás muchachos. Creo. Besos para todos.
    Tavo

  16. Roberto Videla dijo:

    Hola:
    Soy de la primera camada del Departamento de Cine de la UNC. Entré en el 67. Era muy chico, tenía 17 años. Pude entrar gracias a la opinión de Enrique Lacolla -al que le gustó un comentario escrito que hice sobre Hiroshima Mon Amour- que estaba en el tribunal de evaluación del examen de ingreso, al que se presentaron 60 y entramos 25. Estaba rodeado de gente grande, todos me parecían adultos mayores, los que hace rato querían darle a su vocación o a su práctica un encuadre institucional. El segundo año sólo quedamos 8 ó 9.
    Hicimos algunas experiencias en 16, algunas de ellas muy interesantes, como 59 Entradas, de Eduardo Sahar o las búsquedas de Pierre Vigier. Mi primer corto se llamó ¿Volvés a las 12? y estaba enraizado con la movilización ideológica que produjo en los sectores intelectuales y artísticos el Cordobazo. Contaba la historia de una pareja que se deteriora y destruye ante el embate de una manifestación en los alrededores de su casa. A pesar de cierta ingenuidad del planteo, la búsqueda expresiva fue exigente: había que encontrar la manera de contar lo que se contaba. Ese desafío creo es el que me ha guiado a lo largo de mi vida en el teatro y en lo que volví a hacer de cine o video luego: buscar el camino necesario y justo, esencial y austero. No es que lo haya encontrado, claro, es la búsqueda y la exigencia lo que cuentan.
    Para la tesis integramos un equipo de creación colectiva en cine, algo original y difícil de conseguir aún hoy, y que funcionó muy bien. Hicimos un mediometraje, de 50 minutos, El Sitio, un análisis ficcionado de una problemática de salud mental, la neurosis obsesiva. Trabajada en internegativo, el proceso fue complicado, costoso y muy divertido.
    Luego me alejé del cine, lo que yo quería es un ámbito colectivo de creación, y en el cine, aunque aparentemente es trabajo de equipo, los roles, casi necesariamente, están muy separados. Mi grupo se había disuelto. Me metí en teatro, en el LTL, y volví luego del exilio a conectarme con la enseñanza del cine y con lo que más me interesa, el trabajo con los actores.
    El contacto con los estudiantes de cine fue y es extraordinario, complejo y muy difícil. Son muy diferentes a la gente de teatro, que es más expansiva y expuesta.
    Me fui encontrando y conectando con Liliana Paolinelli, Santiago Loza, Paula Marcovich, en quienes el talento resplandecía (aún ahora sigo mostrando sus trabajos prácticos como ejemplos de la dirección de actores) y tuve el honor de ver Verdad/Consecuencia (L.P.), Cartas para Ulises, La Vida Íntima de las Tortugas (S.L.)
    En fin, tenía mucho que decir pero podría ser muy aburrido.
    Claro que hay un cine cordobés, el que se hace y se hizo. No tiene porqué ser un movimiento ni una bandera. Es el que es.
    Es cierto que es difícil, que la provincia y la mentalidad provincianas tanto de nosotros como de nuestras instituciones tiene reglas y limitaciones violentas, como serán violentas las de Buenos Aires. También es cierto que estos cineastas ya no están aquí en Cba., lo que por un lado entristece, pero es lo que es.
    El año pasado, gracias a Cinéfilo, a Rosendo y a Inés, organizamos un ciclo en homenaje a Bergman. Presenté 4 films, dos de ellos inéditos en Córdoba: El Rostro de Karin y Los Constructores de Imágenes. Pensé que era una ocasión extraordinaria para la ciudad. Éramos 7 personas en la sala.
    Lo que me hiere es la falta de curiosidad de nuestra Docta. Profunda, autosuficiente falta de curiosidad, uno de los pecados capitales para mí.
    Pero ya me fui por las ramas, por las yamas.
    Un abrazo y un saludo.
    Roberto Videla

  17. Roberto Videla dijo:

    Un detalle, Liliana, que se me quedó en el tintero: en el departamento de teatro de la Escuela de Artes de la UNC de ninguna manera se enseña el neutro o lo que eso signifique.
    Aunque no me parecería mal poder manejarlo, porque alguna vez puede ser necesario y cualquier técnica, aplicada como corresponde, o sea con coherencia, criterio y rigor, puede ser útil.

  18. Javier rojo dijo:

    Estoy intentando crear un cineclub en mi pueblo ya que no tenemos cine y cada vez existe menos interés cultural y menos opciones de mantener contactos de cine. No sé casi nada de como crearlo, necesidades iniciales, compra de peliculas, etc. Inicialmente podemos disponer de un lugar adecuado para pocas personas pero tampoco creo que sea necesario mucho espacio inicial.
    Agradecería que alguien me dijera algo al respecto. Os quedo muy agradecido.

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